Amnistía Internacional ha afirmado que debe respetarse el derecho a organizar manifestaciones y participar en ellas sin sufrir intimidaciones, violencia ni riesgo de detención y procesamiento.
Anoche se interrumpieron las líneas de comunicación con gran parte de Egipto y quedaron cortadas las conexiones de Internet y los servicios de telefonía móvil.
Esta misma semana se habían interrumpido ya los servicios SMS, Twitter y Bambuser, y también se habían desactivado las cuentas de telefonía móvil de destacados activistas de los derechos humanos.
"Con la drástica medida de impedir el flujo de información entre los ciudadanos egipcios, las autoridades han dado muestra de hasta qué extremos están dispuestas a llegar para eliminar el derecho de manifestación pacífica", ha señalado Hassiba Hadj Sahraoui.
Amnistía Internacional ha condenado el uso desproporcionado e innecesario de munición real y medios letales contra los manifestantes por parte de las fuerzas de seguridad egipcias, que, según informes, ayer fue causa de la muerte de otro manifestante.
La organización ha recibido información según la cual un joven de 22 años, Ahmed Atef, murió ayer en el norte del Sinaí al abrir fuego las fuerzas de seguridad en la localidad de Sheikh Zuweid contra una multitud de más de un millar de manifestantes. La información disponible indica que en la localidad nororiental de Suez resultaron muertas siete personas participantes en las protestas.
Son ya al menos ocho las personas muertas en los disturbios populares que se suceden en todo Egipto desde el martes y muchas más la heridas.
Las fuerzas de seguridad han detenido al menos a 1.120 manifestantes, según cifras recogidas ayer por abogados y organizaciones de derechos humanos.
Varios manifestantes que han estado detenidos han contado a Amnistía Internacional que los golpearon al detenerlos y estando bajo custodia en centros de los servicios de Seguridad Central, y que les negaron la debida atención médica.
Ayer se detuvo a ocho altos cargos de la Hermandad Musulmana, entre ellos Eissam Aryan y Mohamed Cursi, y a otros 20 dirigentes de la organización en distintas gobernaciones. |