“La historia del comunismo, inspirado originalmente en ideales nobles, ilustra claramente lo que sucede cuando las personas tratan de cambiar la realidad externa, de crear una nueva tierra, sin un cambio previo de su realidad interior, de su estado de conciencia. Hacen planes sin tomar en cuenta la impronta de disfunción que todos los seres humanos llevamos dentro: el ego”. Edkhar Tole. No se puede cambiar el mundo, no se pueden transformar sus estructuras sin un cambio de conciencia de las personas. Por más que cambiemos de partidos y quitemos a un alcalde o jefe de gobierno, el que venga a continuación se rodeará de las personas que hay ¿y qué clase de personas hay y qué valores tienen más importantes que el del poder, la auto-importancia y el dinero? Visto así un cambio real parece imposible, pero no lo es. El Tarot muestra el viaje a la iluminación como fin último, es el viaje iniciático y trascendente que todo ser humano está llamado a realizar, está descrito en los cuentos y en las leyendas y forma parte de nuestra conciencia colectiva, por ello, el viaje épico del héroe encuentra un eco en nuestro interior.
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Más que cualquier otro arcano, La Rueda está claramente orientada hacia el cierre del pasado y el inicio de un nuevo ciclo, hasta llegar a este punto hemos estado construyendo una personalidad humana fuerte, dominadora del mundo en todas sus posibilidades; ahora el desafío está en la observación del ego hasta su total disolución y transformación. Si hay una masa crítica de personas capaces de hacerlo, el resto le seguirá; si no la hay nos enfrentamos como especie a un duro paisaje de supervivencia. En la imagen anterior, el Ermitaño, ya nos adelantaba este cambio inevitable que la conciencia percibe recluyéndose en un espacio de soledad y meditación. Asistimos con frecuencia a un fenómeno dentro de lo que se llama Nueva Era, que desvirtúa el verdadero sentido del cambio al que La Tierra y nosotros nos enfrentamos, nunca como ahora la Tierra, la naturaleza y todos sus seres han necesitado con tanta urgencia este cambio, pues a pesar de las atroces crueldades del pasado, teníamos tiempo de aprender de nuestros errores, éramos relativamente pocos y no amenazábamos la vida en su conjunto como está sucediendo ahora. Sin embargo, vemos surgir “los maestros” que prometen un bienestar absoluto, dinero en abundancia, salud y toda clase de curas mágicas apoyándose en el pensamiento positivo. Quieren hacernos creer que esta transformación necesaria, es un truco de magia propio de un circo, que está al servicio de nuestro ego con el fin de satisfacer sus deseos más banales y egoístas, su afán de poder, su estado de permanente insatisfacción y miedo; todo ello, sin la necesidad de enfrentarnos al conocimiento de nuestra propia sombra y de nosotros mismos, mediante la dura observación, y de paso, llenar sus bolsillos. Se apoyan para ello en el poder mágico que en ocasiones manifiesta nuestro inconsciente para sacarnos de situaciones extremas sin el concurso de la mente racional. Los grandes maestros de la humanidad nos enseñaron un camino, luego sus seguidores lo convirtieron en un medio de control y poder atribuyéndose la administración e interpretación de su sabiduría y se erigieron a sí mismos en guías ciegos. Ahora en medio de todas las modernas y antiguas teorías y de cuantos por todas partes y medios, como siempre sucedió, se atribuyen la verdad, tenemos la posibilidad de emprender nuestro camino hacia el conocimiento interno y la propia transformación. Ni siquiera podemos imaginar este cambio necesario desde la estructura actual de nuestro pensamiento y nuestro cuerpo emocional, pero si sometemos nuestros actos más sencillos a la observación en una conciencia meditativa, si comenzamos a disfrutar de aquello que de cualquier manera vamos a tener que hacer, si dejamos atrás las quejas de nuestro ego herido, si apagamos la televisión y en lugar de asustarnos o entrar en un estado de malestar, miedo, banalidad o ira, comenzamos a dar los pasos necesarios desde nuestro interior para transformar la realidad, tal vez tengamos una posibilidad. La rueda del destino nos sitúa en las experiencias que darán como resultado un aprendizaje a lo largo de nuestra vida. Cuanto más colaboremos con ese aprendizaje, más fáciles resultarán estas experiencias, así como el entendimiento y la comprensión de las mismas. Confiar en que cada momento trae a nosotros aquello que necesitamos, nos da una amplia balsa de tranquilidad, confianza y capacidad de fluir con la vida. Todo tiene sentido y objeto, aunque no todo podamos entenderlo en este instante. En la resistencia es donde encontramos realmente la dificultad y el sufrimiento. Cuanto más recordamos la importancia de volver al centro en toda circunstancia, más fácil resulta permanecer en él y ser conscientes de la sincronía de fondo de cada situación. Siempre podemos elegir ver la vida sin sentido alguno y sentirnos las víctimas inermes de los caprichos de la fortuna, o cambiar nuestro punto de vista. La realidad es, que no podemos controlar lo que nos ocurre, sólo podemos cambiar nuestras respuestas a lo que ocurre. Nos protegemos al no dejar dejar anidar semillas indeseables en nuestro subconsciente, ni alimentarlas con la imaginación. Eso es lo que hace la televisión y los medios de comunicación actuales, y nos aleja de nuestro poder transformador dejándonos inermes como esclavos. Cuando encontramos el punto medio, nuestro ser en equilibrio en este preciso instante y lugar, permanecemos a salvo, nos hacemos conscientes, nos damos la oportunidad de observar nuestra mente, nuestros pensamientos y emociones sin que nos arrastren y nos lleven a la deriva. Ser autoconscientes nos hace conocedores de nuestra potencialidad y mucho menos permeables a los ataques de cualquier intento de manipulación mediática. Sólo podemos cambiar el mundo cambiando nuestra visión, abriendo el corazón a las posibilidades, ello es lo que nos permite la transmutación interna en fotones de luz, incluso la de todos los deshechos, daños y venenos planetarios. Quiero creer, que la Tierra como organismo vivo e inteligente y el universo entero, conspira para que lo logremos. Ante la posibilidad real de una extinción, nuestro cerebro tomará el camino de la evolución y el salto adelante. En las enseñanzas del hinduismo (y también en ocasiones del budismo), esa transformación se conoce como iluminación. En las enseñanzas de Jesús, es la salvación y en el budismo es el final del sufrimiento. También liberación y despertar. Son por lo tanto una posibilidad humana. Hay muchos caminos verdaderos pero hay que estar atentos y separar la paja del grano para no convertirnos en seguidores o guías ciegos, el trabajo es personal y de cada uno de nosotros.
Cromoterapia Aura-Soma: Verde esmeralda, verde esmeralda. El desarme interno. Adriana Ruiz Díaz Adrianaruiz439@hotmail.es 952412346/605911392
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