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La Fuerza del Destino | | María Donaire. 16.01.11 | | Cuando me lo comentó mi hermano pensé que me haría ilusión. Estaría interesante verlo actuar mientras recordaba canciones de mi infancia y adolescencia de un grupo por el que sentí una gran admiración: Mecano, que a tantos y a tantas nos ha marcado con sus canciones. Iba a participar en el musical “La Fuerza del Destino” organizado en Alhaurín. Pero cuando, sentada en el patio de butacas del Centro Cultural “Vicente Aleixandre”, veía cómo se iba desarrollando el musical me iba quedando cada vez más sorprendida. Empieza el espectáculo con la tan conocida y recurrida canción “Hoy no me puedo levantar” que haría de aperitivo de lo que vendría después. Una puesta de escena impecable, una organización pulcra, una plantel de artistas inmejorable y la ilusión de una juventud entregada al teatro y a la música hizo vibrar en no pocas ocasiones a la multitud allí congregada. Estaba viendo una historia de amistad, de amor, de sueños y de ilusiones de dos jóvenes de Alhaurín de la Torre en el Madrid de los 80 y me llevaría de la mano durante casi 4 horas.
| Notas de humor, la inocencia de la juventud, las grandes pasiones, la unión de la amistad, el mundo de las drogas, la marcha de los 80, la movida madrileña, la ilusión de dos jóvenes por la música, el fracaso y el amor son los protagonistas de la maravillosa historia que, en manos de los actores, hacían vibrar a un público entregado que coreaba con los artistas canciones y tocaban palmas a compás con clásicos moviditos como “Me colé en una fiesta”, “Cruz de Navajas”, “No controles” o “No es serio este cementerio”, ésta ya al final casi de la obra. Las más sentimentales venían de la mano de canciones como “Tú”, “El fallo positivo”, “Barco a Venus” y la más emocionante, por su significado en la obra, “Me cuesta tanto olvidarte”, con el que muchos soltamos alguna lagrimita. No era para menos, con la historia que escondía detrás. Para cerrar la obra no podían elegir otra canción que la esperanzadora y alegre “La Fuerza del Destino”, de quien toma nombre el musical y que cantó todo el público en pie, sin parar de aplaudir y con ganas de bailar. Impresionada me quedé por la organización, por el maquillaje, por la actuación de los jóvenes, por la caracterización, por el vestuario, por el decoro del escenario, por la iluminación, por el escenario, por la música y la sincronización. A medida que iba avanzando el musical me encontraba más y más atrapada por la historia de fondo que hace de hilo conductor para el desarrollo del musical que, a pesar de las casi 4 horas que dura, no se hace pesado en absoluto. Muestra de ello es el interés de muchos espectadores en querer ver de nuevo la obra, algo que no ha podido ser pues cuando las entradas se pusieron a la venta se agotaron en pocas horas. Sí señor, engancha y volvería a repetir. Desde aquí me gustaría dar la enhorabuena a quienes han organizado esta obra y a los jóvenes que han hecho posible la realización de la misma. Enhorabuena, Sergio! Enhorabuena, artistas!
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