Queridos fumadores. Os comprendo perfectamente que os sintáis perseguidos, mal mirados y hasta señalados y denunciados por personas anónimas. Yo no soy fumador, ni lo seré por una sencilla razón. He visto, he sufrido y me he hecho "hombre de la casa" cuando mi padre murió de cancer con tan sólo 56 años. Algunos pensarán que con esa edad ya se ha vivido bastante, y la verdad es que tienen razón. Si se tiene en cuenta que empezó a fumar con siete años por la lejana ciudad de Ceuta. |
Le he visto fumar hasta tres paquetes diarios. Y también le he visto intentar cazarlos al vuelo cuando tuvo que dejar de fumar de manera radical. Pero claro está que son cosas del llamado "mono" o sindrome de abstinencia. Murió un mes más tarde desde que dejó de fumar. Si los médicos hubiesen sido sinceros y no nos hubiesen dado esperanzas (con un cancer terminal no se entiende que te den esperanzas), a mi padre, y os lo puede jurar éste que escribe, no le hubiera faltado un cigarro que echarse a los labios. Volviendo a retomar el inicio de éste artículo, como decía, os comprendo. La ley se ha hecho muy rápida y mal. Primero a los dueños de negocios se les obliga a gastarse una pasta en acondicionar sus locales para diferenciar zona de fumadores y no fumadores. Y ahora, de un plumazo, se cargan la inversión con la prohibición absoluta.
Los que NO somos fumadores damos las gracias por poder entrar a un bar a desayunar, tapear, almolzar, tomar un café o unas copas, merendar, cenar... y todo lo que se tercie, sin que nos encontremos con el aire viciado por culpa del humo del tabaco. Pero no tratémos como leprosos a los que fuman, ya que lo único que han cambiado ha sido el mechero por el chascarrillo de los dedos mientras se toman el café. Seguid entrando en los bares y seguid ayudando a que no se pierdan puestos de trabajo. Y si alguna vez crees que te miran mal, levanta la cabeza y dí con orgullo "soy fumador y me voy a echar un cigarrito... pero en la calle. Que allí, seguro que no te molesto". Un abrazo y... TOLERANCIA PARA TODOS.
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