Sus cualidades aromáticas y medicinales son aprovechadas desde tiempos muy remotos.
De este arbusto se recolectan las hojas, flores y tallos tiernos, lo cuales se les ha de llevar a cabo un proceso de curtido y secado en lugar, seco, ventilado y a la sombra, estos requisitos son muy importantes para que las materias recolectadas no pierdan sus preciadas cualidades. Una vez secado los productos procedentes del romero, estos desprenden un olor tan penetrante que se puede apreciar a mucha distancia y en infusiones tienen un sabor muy amargo.
Contiene alcaloides, saponinas, ácido orgánico, aceite esencial, alcanfor y borneol, la esencia de romero, forma parte de la composición de numerosos productos antireumáticos, como es el alcohol, de los cuales aprovechan sus efectos altamente rubefacientes sobre la piel.
Las infusiones de romeros aportan efectos calmantes y estimulantes y son muy buenos para calmar el sistema nervioso. También es diurética y colagoga, hace bajar la tensión y mejorar los procesos digestivos; si se tomasen de una forma excesiva, hay que llevar en cuenta que el romero es muy tóxico, por lo que no se ha de utilizar sin prescripción del especialita en materias de medicina vegetal.
El romero por su abundancia y sus cualidades leñosas, siempre dio un buen servicio al ser humano en los hogares para cocinar alimentos, cocer el pan o para calentarse los días de frío y también para tener un buen manojo a la entrada de las casas dando una buena impresión ambiental.
Gracias por su visita, les saluda atentamente. Francisco Solano Ríos.
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