El pasado jueves tuve el honor de disfrutar/sufrir la cabalgata de reyes de la capital madrileña. Como echábamos de menos la cabalgata de Alhaurín, mucho más modesta pero infinitamente más navideña ¿que tendrán que ver los reyes con un elfo de cinco metros, unos peces globos monstruosos o unos tipos raros en globo o aviones de los hermanos Wright. Aparte de esto, quería hablar de como los padres incitan a los hijos ya desde muy niños a los peores sentimientos y por cuatro duros. No sé en que sentido cabe, que ya desde las primeras filas que se formaron los padres suban a sus hijos a escaleras, otros a escaleras y a hombros.. vamos que los niños que iban llegando todavía a más de media hora que pasara la cabalgata ya era imposible que vieran nada ¡imaginense a un pobre niño con un muro de padres subidos a escaleras, como para ver algo! Sin duda, una organización tan cara como la madrileña podría habilitar sitios en primera fila para niños solos, o los padres permitir que los niños pasaran para ver los reyes.. pero no, eso no es navideño. |
Luego esta la avaricia, incitada por los padres, que les hace llevarse el paraguas para coger más caramelos... no entiendo como el afán de coger caramelos que en ninún caso puede superar el precio de 1 o 2 euros, puede hacer que un adulto conscientemente deje sin un caramelos a los niños que hay detrás... de que sirven luego tantos caramelos. Vamos que si no llevaran estos instrumentos, y dejaran que todos los niños pillaran caramelos, sería mucho mejor. Por eso del compartir y la navidad.
Luego está el tema intrinseco de Madrid, donde pasaron la carroza de CLAN, BOING, MAPFRE, y otras empresas... y al final los reyes, todo juntos y a toda prisa... ¿si ya han visto la publicidad, quien quiere ver los reyes?
Lo de las agresiones caramelo en mano, viene a ser la respuesta, ya que los que estan en primera fila no son niños, o hay niños que están muy lejos, que apenas pueden si ver a la cabalgata, tienen que arrojarse los caramelos con mas fuerza si cabe. Todo se solucionaría si los niños compartieran, que cada uno cogiera un par, cuatro o cinco, los suficientes y dejaran el resto para otros niños. Pero es navidad, y se trata de avaricia sin igual. 10, 20, mejor si son 100, aunque el coste siga siendo muy bajo. ¡que bien harian sus padres por sus propios hijos si les enseñaran a compartir esos caramelos de mas en la misma cabalgata con los que no han cogido caramelos!
Lo dicho, los niños niños son, pero hay comportamientos que no solo son permitidos por los padres, si no a veces incentivados por ellos que solo consiguen convertir la fiesta de la inocencia en una derroche de despropositos.
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