Izquierda Unida ha podido saber que el equipo de gobierno del PP liderado por el señor Villanova, ha vuelto a hacer de las suyas en el ámbito de las tasas e impuestos, y como no podía ser de otra manera lo han hecho con su tasa favorita, la de carruajes. No contentos con cobrar una tasa de forma discriminatoria, injusta, y sin prestar ningún servicio a cambio, ahora se ha atrevido a pasar el recibo de la tasa de carruajes también a las urbanizaciones no recepcionadas, como es el caso de Fuensanguiena, que a todos los efectos de propiedad y mantenimiento del acerado son privadas.
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En Fuensanguinea, comunidad de la que Joaquín ejerce de administrador, aparte de Alcalde, no ha tardado en darse cuenta de su error y ha procedido a su subsanación de la mejor manera que se le podría ocurrir a un alcalde del Partido Popular: Por la puerta chica. Parece lógico que si el Ayuntamiento se equivoca y envía un recibo a unos vecinos a los que no les corresponde pagar, sea el mismo Ayuntamiento el que se encargue de informar a los vecinos de la nulidad de dicho recibo. Pues NO, el señor alcalde y presunto administrador de Fuensanguinea ha optado por enviar al jardinero de dicha comunidad a informar a los vecinos y recogerles el recibo. De esta manera, además de ahorrarse el bochorno de cómo alcalde reconocer que en su afán recaudatorio se ha pasado tres pueblos, o urbanizaciones. Encima lo vende como que el señor administrador es un buen tipo que se va a encargar de que los vecinos no tengan que pagar la impopular tasa, cuando es el mismo como Alcalde el que la instauró.
Desde Izquierda Unida vamos a exigir que sea el Ayuntamiento quien por la misma vía que envió el recibo a los vecinos les envíe una comunicación de la nulidad de dicha tasa en la urbanización y dé una clara explicación de cómo lo deben hacer los vecinos que ya hayan pagado para recuperar su dinero. Desde Izquierda Unida vamos a seguir luchando por declarar la completa nulidad de esta tasa que se ha ganado la animadversión de la gran mayoría de los vecinos por discriminatoria, por no corresponder a ningún servicio, y por su mero afán recaudatorio, así como por su elevado valor completamente exagerado si lo comparamos con el dinero que invierte el Ayuntamiento en el mantenimiento de aceras. |