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Senderismo -Cruz y Compromiso Crónica de la última salida de senderismo 2010 del centro penitenciario | | Emilio Rodríguez. 19.12.10 | | 06:00 Am, Diana¡¡¡ mochila, Agua, Bocadillo y alguna barrita energética. Frío, pero un poco menos que ayer, por suerte. Primeras puertas automáticas y tras ellas caras de fatiga tras una larga noche de trabajo en el centro...buenos días- ¿Donde vais hoy?. De esta forma comienza la última salida programada de senderismo 2010 del centro penitenciario de Alhaurín de la Torre. Las primeras voces de los asistentes rompen el ensordecedor silencio de un centro penitenciario que aún no ha despertado de su letargo diario. Ilusión, oportunidad, incertidumbre e inseguridad son algunas de las expresiones que pueden leerse en los rostros de los internos participantes hoy en esta salida, mientras, un funcionario les toma las huellas dactilares, último trámite antes de subir al microbús que no llevará hasta el refugio de Juanar.
| Sobre las 8:30 horas ponemos pie en tierra, una tierra caprichosamente escarchada para la ocasión. Nos dirigimos hacia la concha (pico más alto en la zona) por una pista forestal plagada de castaños que han mudado todas y cada una de sus hojas, pronto llegan las primeras emociones del día, pues dos de los internos son de la zona y me cuentan que por estos lares han jugado de pequeños e incluso han trabajado en la aceituna. Comienza a estrecharse el sendero y a apuntar hacia arriba de manera indiscriminada, es digno de observar como unos a otros se apoyan y animan entre alabanzas al terreno (esto es una pasada¡¡¡) y la verdad, no es para menos. A la izquierda la costa marbellí sumergida en un manto de nubes, a la derecha el torrecilla y el embalse de la concepción hasta “las trancas” de agua y justo enfrente ,La concha, primer objetivo del día donde paramos a observar atónitos el paisaje y a tomar un poco de agua.
A continuación bajamos rápidamente hasta la base de un monte coronado por una inmensa cruz, la cruz de Juanar. La subida es dura y muy explosiva pero al final de la misma seremos recompensados con una increíble panorámica y un bonito relato del porqué se encuentra allí esa cruz hecha de retales de un barco. Todos reflexionamos unos instantes sobre aquel relato y llegamos a la conclusión de que un compromiso adquirido es una obligación. Cuenta el relato que unos pescadores en pleno naufragio, se comprometieron a subir y plantar una enorme cruz en agradecimiento a dios si se salvaban, esta sería colocada en el punto más alto que se divisaba desde el mar. Tras pedir por todos los seres queridos a la Virgen que acompaña la cruz, emprendemos la bajada hacia el mirador del macho montes donde tomamos el almuerzo. Solo queda la bajada hasta el bonito pueblo de Ojén. Volvemos a pasar por sitios frecuentados antaño por dos de los internos integrantes del grupo y cuentan con emoción como hacían batidas para limpiar el monte o jugaban en el paraje “el cerezal” con sus amigos y hermanos. Las empinadas callejuelas moriscas del blanco pueblo nos conducen hacia el micro bus que parte con destino hacia el centro penitenciario. Tras una última panorámica de aquel monte, me sorprenden unos momentos de silencio algunas miradas alzadas hacia la enorme cruz postrada, donde seguro que alguno de estos internos con su peculiar historia ha adquirido un compromiso personal consigo mismo, que le ayudará en el periplo (largo viaje) de la reinserción social. Emilio Rodríguez |
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