En mayo de 1995 fue intervenido en Nueva York de una grave dolencia cardiaca; desgraciadamente, a la temprana edad de 55 años, y después de dolorosos sufrimientos y esperanzadoras mejorías la muerte, segando prematuramente y de forma cruel su vida, truncaba una carrera musical que se prometía aún más larga y prolífera.
El Veleta fundió su cima helada derramándose en llanto derretido, y en el Genil volcó con un rugido un torrente de pena desbocada.
La Torre de la Vela, desolada, al sueño desveló con su latido, y en el aire quedaba suspendido el desgarrado grito de Granada.
Desde el profundo dolor del Sacromonte la guitarra oteaba el horizonte donde la sombra del bardo se perdía.
Y cuando a hombros las coplas lo llevaban, las lágrimas del pueblo acompañaban al último juglar de Andalucía.
Paco Acosta Roldán |