Alhaurín ha dejado de ser el pueblo donde la calidad de vida, hacía que muchísimas gentes eligieran su lugar de residencia, basta con darse una vuelta por las urbanizaciones y ver la cantidad de carteles donde se venden las viviendas como rosquillas, la crisis que atravesamos ha hecho que las cuentas no cuadren a final de mes, pues el hecho de vivir en una urbanización no significa que sus moradores sean acaudalados, mas bien han sido los primeros en sufrir las estrecheces de una clase media , que se viene desmoronando poco a poco y sin remedio, haciendo que la franja entre clase pobre y clase rica se acerquen de manera peligrosa. |
Llama mucho la atención que en estos tiempos que nos está tocando vivir y donde hoy mismo se despierta uno con la noticia de que el euríbor sigue subiendo y subiendo, con las consecuencias que conlleva ello, sobre todo a los hipotecados, se echa uno a la calle para no deborar más informativos negativos y se topa con un majestuoso jardín "japones", en la travesía, donde a simple vista se observa el despilfarro de dinero que está costando esta luminosidad oriental, que se le habrá ocurrido al que tiene la barita mágica dentro del consistorio alhaurino. La verdad que no estan los tiempos para estos derroches y personalmente creo que es una falta de respeto hacia todas las personas del pueblo y que atravesamos las consecuencias de una maldita crisis, creada por banqueros y respaldadas por políticos sin ideas ni tampoco escrúpulos.
La crispación se está haciendo cada vez más evidente, mientras se "tira" con cartucho ajeno, siempre a costa del ciudadano y mientras que se tiene que pagar todo el antojo oriental a costa de unos impuestos que se están haciendo insoportables, un IBI por las nubes, un recibo del agua con "trampa", (véase lo que se paga en concepto de alcantarillado) y como colofón chino, el tristemente impuesto de carruajes.
Recomiendo a los inventores de estas barbaridades que repasen la historia desde el imperio egipcio, pasando por griegos, romanos, mayas, aztecas, etc. para que se den cuenta que nada es eterno, pues tarde o temprano viene la decadencia y al final sólo quedan ruinas, aquí en Alhaurín de la Torre, vamos ya cuesta abajo (es evidente, pues los únicos que no se quieren dar por enterados son los de "la mayoría absoluta") y lo más seguro que recordemos en unos años, sea ese palmeral decaído y un jardín que una vez fue oriental y construído, como otras tantas cosas, por antojo y videncias, pero siempre a costa del bolsillo de unos esclavos azotados con impuestos tan asfixiantes como injustos.
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