Estos días han sido un maremágnum de cotilleos con el asunto de wikileak, si existiera una wikileak en cada pueblo, mañana, todos los alcaldes y concejales tendrían que salir de sus casas con la cabeza metida en un cubo. Los políticos son reflejo de la sociedad, son iguales que nosotros, e iguales unos que otros, sus políticas son prácticamente las mismas. Para que cambien las cosas, tiene que cambiar la sociedad desde cada uno de sus miembros, si no avanzamos como humanidad, da igual a quién sentemos en el sillón del gobernante, a los tres días estará haciendo lo mismo que el anterior: intentando medrar, situarse y perpetuarse actuando en su beneficio, en beneficio de sus amigos, allegados e incondicionales y en beneficio de las grandes empresas, que son quienes en definitiva, mantienen a los políticos en sus “reconfortantes” si no confortables sillones; ahí estarán mientras muevan los hilos a gusto de ellos…
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He visto como una vez tras otra hemos luchado contra ruedas de molino y que el poder se salía con la suya, daba igual que fuera el sentido común como en el caso de los árboles y las aceras de la Avenida Miguel Lacha de Pinos; no hubo manera de salvar los árboles más grandes y antiguos, pero en cambio, tenemos unas aceras de un metro con señales y postes de teléfono por donde no se puede caminar a no ser en fila india, si quiere ir andando al pueblo o al quiosco, según me escribe en su carta la ilustre concejala Dª Marina Bravo, tenemos el bulevar central, pero no explica como atravesamos la amplia zona de rotondas, lo cual está prohibido para cualquier peatón, al que si atropellan, será declarado culpable. Lo mismo sucede con las canteras que se mantienen, aun en contra de las sentencias judiciales, todo es susceptible de enmienda y a todo se le puede dar la vuelta, las canteras pasaron a ser de la noche a la mañana, empresas de gestión medioambiental… y ahí están, estarán hasta que seamos capaces de amar nuestra montaña y de proteger lo que amamos. Apuesto por el cambio de cada miembro de esta sociedad, hasta que lleguemos a una masa crítica suficiente para que la sociedad en su conjunto cambie y sea la sabiduría, el amor y el cuidado de la naturaleza y de todos los seres que vivan en ella, el que rija cada uno de nuestros actos y el de los actos de los políticos. Mientras la sociedad sea la que es y las personas seamos lo que somos, los políticos serán los que son. Por la cuenta que nos trae en un mundo con 6500 millones de consumidores, que serán 9000 millones en cincuenta años, más nos vale ser muchos en aprender pronto a lavar “cuidadosamente” las batatas. Nosotros somos los creadores de nuestra realidad, si no nos gusta la realidad, cambiemos nosotros. La teoria del Centésimo Mono (masa crítica) El relato original apareció en la obra del biólogo Lyan Watson "Lifetide" publicada en 1.979: "El mono, Macaca Fuscata, fue observado en su estado salvaje durante un periodo de mas de 30 años. En 1.952, en la isla de Koshima, los científicos empezaron a proporcionarle a los monos batatas, que dejaban caer en la arena. A los monos les gustó el sabor de aquellas batatas crudas, pero hallaban poco grata la arena. Una hembra de 18 meses de edad, llamada Imo, vio que podía solucionar el problema lavando las patatas en el océano. Le enseñó el truco a su madre. Sus compañeros de juego también aprendieron éste nuevo método y también se lo enseñaron a sus madres respectivas. Esta innovación cultural fue aprendida gradualmente por varios monos ante la mirada de los científicos. Entre 1.952 y 1.958, todos los monos jóvenes aprendieron a lavar las batatas para que fuesen más sabrosas. Sólo los adultos que imitaron a sus hijos aprendieron ésta mejora social. Otros adultos continuaron comiendo las batatas dulces sucias de arena. Entonces, sucedió algo asombroso. En el otoño de 1.958, cierto número de monos lavaba sus batatas. Si bien se desconoce el número exacto de ellos. Supongamos que cuando el sol saló una mañana, había 99 monos en la isla Koshima que ya habían aprendido a lavar las batatas. Supongamos también que aquella mañana, el mono número 100 aprendió a lavar las batatas. Aquella tarde, todos los de la tribu de monos lavaron sus batatas antes de comerlas. ¡La suma de energía de aquel centésimo mono creó, en cierto modo, una masa crítica y a través de ella, una eclosión ideológica! Pero fíjense. Lo más sorprendente observado por los científicos era que la costumbre de lavar las batatas cruzó espontáneamente el mar.... ¡Las colonias de monos de otras islas y el grupo continental de monos de Takasakiyama empezaron también a lavar su batatas!". "Aunque el número exacto puede variar, el fenómeno del centésimo mono significa que cuando un número limitado de personas conocen un nuevo método, sólo es propiedad consciente de tales personas; pero existe un punto en el que con una persona más que se sintonice con el nuevo conocimiento, éste llega a todo el mundo!."
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