Yo no conocía estos detalles pero un buen día paseando con mi mujer por las calles de Benalmádena, como de uno de estos árboles pude ver salir volando una multitud de globitos algodonosos procedentes de las maduras y rajadas cápsulas de las que arrastrados por el viento se dispersaban con facilidad; pude conseguir coger varios de estos algodones y así me aseguré de qué se trataba de globitos portadores de sus semillas dispuestas para su distribución y germinación.
La foto que le adjunto, la conseguí en los jardines de Fuengirola, en la que podrán observar lo hermosas que son estas flores y la gran multitud de púas que cubren a la corteza del tronco, dispuestas permanentemente para defender su delicada piel.
Las características de este árbol es de un notable engarzamiento de la parte central del tronco y unas pronunciadas verrugas formando puntas muy agudas, que si nos topamos con ellas seria incomodo y doloroso así que no se han de acercar mucho; por lo que estos árboles han sido desde la antigüedad muy útiles al hombre de las tribus primitivas, para protegerse de las fieras salvajes, rodeando sus chozas y cabañas con plantaciones muy espesas de estos hermosos árboles; que ni un gran elefante se atrevería en abrirse paso en la espesura de los troncos del fabuloso palo borracho.
Hay quien cuentan historietas sobre estos ejemplares; como que cuando los españoles vieron en las América por primera vez al palo borracho hicieron el comentario; de estos árboles hacen falta en mi pueblo en cada esquina al menos uno para los borrachos
Eran de una gran utilidad no solo para la fabricación de canoas, si no también, sus frutos aunque no son comestibles pero en su interior formado por unas fibras parecidas al algodón que utilizaban para el relleno de almohadas, colchones, cojines y otros enseres de los escasos mobiliarios que poseían.
Gracia por su visita, le saluda atentamente, Francisco Solano Ríos. |