A lo largo de la vida existen épocas en las que por diferentes motivos, las defensas del organismo pueden verse mermadas. Existen muchos factores que influyen sobre el estado de nuestras defensas y que conviene tener en cuenta. Algunos de ellos, como la falta de descanso o el estrés, suponen uno de los principales enemigos del sistema inmunitario. Además, apenas existe tiempo para hacer un poco de ejercicio y por el contrario, el consumo de sustancias tóxicas como el tabaco o el alcohol va en aumento, por lo que las defensas del organismo se ven afectadas de forma negativa. Debido a esta disminución de defensas, el cuerpo está más propenso a padecer estados gripales, bronquitis, etc., que aunque son cuadros benignos en la mayoría de los casos, son la causa de mayor inactividad laboral en el adulto y pueden complicarse en el caso de personas mayores.
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AJO (ALLIUM SATIVUM) El ajo crudo tiene propiedades antisépticas, fungicidas y depurativas, debido a la alicina, que se elimina por vía respiratoria. Aunque también tiene otras propiedades beneficiosas para el organismo: Estimula las mucosas gastrointestinales provocando un aumento de las secreciones digestivas y de la bilis. Es diurético. Aumenta las secreciones bronquiales, por lo que se dice que es expectorante, desinfectante y descongestionante. Su consumo frecuente provoca vasodilatación, lo que hace que la sangre fluya con mayor facilidad y que disminuya la presión sanguínea. Por todo ello, el consumo habitual del ajo es muy recomendable en caso de parasitosis intestinales, cualquier proceso infeccioso y para aquellas personas que tienen hipertensión y riesgo cardiovascular.
CEBOLLA (ALLIUM CEPA) La cebolla es un poderoso desinfectante y depurativo del organismo, ya que tiene la particularidad de aumentar la diuresis y facilitar la eliminación de toxinas, por lo que resulta aconsejable en tratamiento de afecciones genitourinarias e incluso en gota e hipertensión arterial. Al igual que el ajo, tiene propiedades antiinflamatorias, analgésicas y expectorantes, por lo que resulta un remedio idóneo natural en catarros.
REGALIZ (GLYCYRRHIZA GLABRA) El principio activo más importante del regaliz es la glicirricina, además de los azúcares y los flavonoides, estas últimas sustancias de acción antioxidante. La glicirricina tiene propiedades altiulcerosas, antiácidas y antiinflamatorias de la mucosa gástrica, que hacen que esta planta esté especialmente recomendada como tratamiento complementario de alteraciones digestivas tales como el ulcus o úlcera gastroduodenal, situaciones de pirosis o acidez y gastritis, ente otras.
ÁRNICA (ÁRNICA MONTANA) Tiene propiedades rubefacientes, antiinflamatorias y analgésicas que son aprovechadas en golpes, esguinces, dolores musculares… pero también está indicada en úlceras no abiertas, eccemas y en el acné, por tener propiedades antibacterianas.
POR SINERGIA, LA INDECACIÓN TERAPÉUTICA DE TODOS ESTOS PRINCIPIOS ES: Estados gripales, bronquitis, dermatosis inflamatoria. En cuadros mixtos de procesos inflamatorios e infecciosos.
Dr. Francisco Gámez Premio Ibérico en Medicina Natural “Medalla de Oro” por los méritos obtenidos en Pro de la de las Ciencias Naturales de Medicina, 1987 |