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III La Emperatriz. Un viaje arquetípico. Lunes 29, a las 7 librería Alborada | | Adriana Ruiz Díaz. 26.11.10 | | A menudo hemos escuchado la idea de que repitiendo lo que queremos positivamente atraemos a nuestra vida aquello que nos decimos a nosotros mismos. Pero hay tal carga de negatividad en toda la información que nos llega, en lo que aprendimos desde niños, en los modelos sociales, en todo cuanto arraigó en nuestro subconsciente desde que nacimos, que al hacerlo, seguimos rascando la superficie de nuestra consciencia sin lograr acceder al espacio creativo, capaz de modificar los viejos patrones que rigen nuestros actos.
| La Emperatriz, El arcano nº 3, es la representación simbólica de la imaginación fértil y creadora, de la relación con la Tierra como la gran madre dadora de vida y en consecuencia de todas las madres, de nuestra relación con ellas a través del amor y la confianza que debió asistirnos desde embriones. En nuestro desarrollo y en la línea del tiempo que nos une a nuestros antepasados hay heridas, hacernos conscientes de ellas y liberarnos del miedo y del dolor de nuestros predecesores, nos da la libertad de realizar nuevas elecciones; de establecer un patrón de responsabilidad con nosotros mismos y con la Tierra realizando una elección comprometida con quienes elegimos ser y con el planeta que queremos habitar. No tenemos nada en lo que influir, ni nada que modificar salvo a nosotros mismos; no tenemos otros instrumentos que nuestro deseo, imaginación y propósito; pero a su vez parece cierto que modificar la conciencia individual de uno es mejorar la conciencia colectiva de todos. Las imágenes de los arquetipos, los colores y cristales, el mundo de los elixires florales… representan a las fuerzas de todos los reinos de la Tierra dispuestos a colaborar con nosotros. Ellos nos ayudan a mejorar nuestra capacidad de concentración, a entablar un diálogo fluido con nuestro ser interior a acceder a nuestro conocimiento genético y a nuestra memoria celular; un proceso inconsciente que se remonta hasta la explosión de la primera estrella y a la primera división celular que dio origen a la vida en este planeta. Es mucho lo que hemos avanzado desde entonces, el próximo paso en nuestra evolución está tan próximo como nuestro deseo alcance a imaginar. La botella de Aura-Soma correspondiente con la Emperatriz tiene los colores intensos del verde y el azul, del contacto cuidadoso con la naturaleza, de nuestra relación armoniosa con ella, del espacio íntimo y verde de nuestro propio corazón y del azul de la paz; paz con nosotros mismos y con el mundo del que formamos parte. El destino de la naturaleza es nuestro destino, las heridas infringidas a la Tierra nos las hacemos a nosotros mismos; si en nombre del desarrollo económico y del progreso destruimos nuestra casa ¿Adónde viviremos? El propósito de paz nos lleva a una nueva y desconocida dimensión donde el amor y el cuidado sustituyen a la explotación y al engaño. Hay que imaginar con alegría, sonreír con exuberancia, abrazar y celebrar cada encuentro de un extremo a otro de nuestro ser y soñar, soñar mucho sin desfallecer ni un solo día. EN LAS FLORES DE BACH le daríamos a la Emperatriz herida la posibilidad de encontrarse a sí misma y quererse con la edad que tenga, con su aspecto físico, con sus circunstancias personales; ayudándola a que encuentre su propio poder y belleza y su capacidad de crear. EN EL MUNDO DE LOS CRISTALES la Emperatriz se lleva bien con la obsidiana arco iris, puede ayudarle a traer de la oscuridad fértil de su vientre todas las posibilidades que sueñe, así mismo le favorecen los cuarzos rosados y las piedras verdes. Adriana Ruiz Díaz.
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