En esta vida, casi todo tiene explicación aunque en ciertos casos se pretenda deformar la verdadera intencionalidad. El "improvisado" viaje de Rodriguez Zapatero a Afganistan, acompañado de las ministras de Defensa y Exteriores, Carmen Chacón y Trinidad Jinemnez respectivamente, para visitar a las tropas españolas desplazadas en dicho pais, ha constituido una vergonzasa huida, pero no solo para eludir el desplazarse a Santiago de Compostela y recibir como presidente del Gobierno al Papa Benedicto XVI. |
El verdadero motivo de su ausencia ha sido el terror a ser nuevamente abucheado por una multitud, tal como le ocurrió recientemente en Madrid cuando acudió a presenciar el Desfile Nacional. Desde aquel amargo dia, su imagen y prestigio no ha parado de caer, y la parida del famoso "protocolo" ideado para amordazar a los ciudadanos por la ex-videpresidenta Fernandez de la Vega y Carmen Chacón, tampoco habria funcionado en esta ocasión.
Cabe pensar que fuese el omnipotente y poderoso Rubalcaba quien aconsejara a ZP quitarse de enmedio y sugerirle la excursión afgana, lugar por el que no aparecia desde hace cinco años, asumiendo el vicepresidente, con mucho gusto, el recir al Santo Padre, y de paso, con toda la delicadeza, insinuarle a su deteriorado jefe, que por el momento no le convienen las apariciones públicas por el peligro que entrañan...La jugada de Perez Rubalcaba es de auténtico maestro. Podra gustar más o menos pero hay que reconocer que como político, está a años luz de los restantes ministros del Gobierno.
Claro está que el tener que desplazarse prácticamente a escondidas dentro de tu propio pais es muy desagradable, pero ante un ambiente tan súmamente hostil y las amarguras que le proporcionan las encuestas no le queda otro remedio. Posiblemente Zapatero ya se encuentre amortizado y en fase terminal. Son ya muchos los que le adjudican, incluso dentro de su propia formación política, el título de "ser recordado como el peor presidente de la historia" y es incierto. El dia que quien todos imaginamos decida su muerte política, lease dimisión, a la semana siguiente pasará al olvido con más pena que gloria.
Sr. Zapatero: póngase en manos de su vicepresidente y que el se encargue de proporcionarle, si todavia es factible, una salida medianamente airosa. Retírese a su casoplón de Leon y por lo menos proporcionará tranquilidad a su familia y ciudadanos que bien lo tenemos merecido...
Atentamente José-Tomás Cruz Varela
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