La libertad con mentira no es libre, sino esclava de la propia mentira. La gente de mala calidad miente, miente con desenfreno, a veces por conseguir situarse en mejor posición social que aquel sobre el que mienten, estar por encima de, calumniando e injuriando sobre las demás personas, vomitando mentiras a cada paso que dan. Esos forman parte de la gente de mala calidad humana. Hay que huir de ellos, de donde estén, intentar separarlos del grupo, de la manada, y junto a ellos, tomar nota de aquellos que se prestan a escuchar sus mentiras, de estos últimos hay que huir por torpes y porque forman parte del grupo que hace posible que la mentira siga existiendo.
El segundo principio que he mamado es el de no robar. Entiendo siempre el robo como apropiarse de lo ajeno en sentido amplio del término, no sólo de posibles bienes materiales sino también de ideas, formas de ser, hurtar tiempo innecesario a los demás. Por lo tanto, una concepción holística del robar, que obliga a las personas a enfrentarse con sus propios recursos al devenir vital. Por ello hay que dejar a un lado a estos ladrones, de dinero, de ideas, de tiempo, de dignidades, hay que arrinconarlos, situarlos fuera del grupo, porque son gente de mala calidad.
El tercero que he aprendido y practicado desde pequeño es el no ser flojo, vago, perezoso. Conozco a demasiada gente que prospera en la vida siéndolo, que nunca han dado un palo al agua y siempre están flotando en niveles de admiración que no les corresponden. Personas que utilizan las dos claves anteriores, la mentira y el robo (de ideas y posicionamientos especialmente), pero que no hacen absolutamente nada, vaguean por el mundo, pasan su tiempo aprovechándose de los demás, de lo que otros hacen, opinan o representan. Quizás de los tres para mi este es el más despreciable.
Con ello defino a la gente de mala calidad, a las personas que no quiero que estén a mi lado, a los seres humanos con los que no quiero compartir nada, ni tiempo, ni ideas, ni propuestas políticas. Ningún tipo de relación. Las gentes de mala calidad deben ser puestas al descubierto, señalados por los demás, apartados del grupo, porque de lo contrario impregnarán a partes importantes del mismo en sus dinámicas, conduciendo a la desaparición de las gentes de buena calidad.
PACO PINEDA. Unión Progreso y Democracia (UPyD) |