Al cabo de un rato sale alguien y da el aviso en el mostrador. Tras pedirle perdón a María, (cosa innecesaria), la bibliotecaria entra en la sala de lectura, tiene que pedirle a la persona que está sentada cerca de la puerta de emergencias que cambie de sitio y mueve las mesas y las sillas que estorban para que entre María por el acceso de minusválidos. María lleva 15 minutos en la puerta de la biblioteca y aún le queda un poco más. Ahora la muchacha irá a cortar el tráfico de la calle anexa, esta calle es estrecha y de doble sentido, además la acera es intransitable por no decir inexistente y María tiene que desplazarse por la propia calzada de vehículos. Bien, por fin entró. Este suceso no lo he presenciado pero puedo asegurar que es el procedimiento a seguir para que entre una persona en silla de ruedas en la biblioteca de Alhaurín de la Torre.
Nunca fue tan cierto que leer es toda una aventura.
Por favor, facilitemos la vida a los minusválidos.
Maribel Mena cultura y educación UPyD Alhaurín de la Torre cl.alhaurindelatorre@upyd.es
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