Estas plantas son muy notable por sus hojas grandes, perennes y acorazonadas que puede alcanzar hasta un metro de longitud y 0´70 de ancho, cuando salen a la luz, son un paño unido y a medida que crecen se van dividiendo, para así ir formando la forma de un esqueleto, de aquí les llega el nombre de costilla de adán, aunque a veces algunas de estas permanecen unidas en sus extremos, formando lóbulos agujereados por la parte del tronco.
Sus flores son de las más grandes que conozco, y es del estilo típico de las aráceas, formando una capa muy amplia de color blanco, que contiene en su interior el desarrollo de sus frutos, como podrán observar en la foto ajunta, que es una espata en forma de cono del tamaño de 25 a 30 centímetros de longitud y de 6 a 8 de diámetros.
Este fruto como la propia planta son muy toxicos, pero la fruta cuando alcanza la plena madurez que esta tarda desde la flor unos 12 meses pasa ser una exquisita fruta comestible, que como podrán apreciar valga su comparación a una mazorca de maíz que solo se come el granulado que cubre al tronco.
Una vez hecha su plantación y siendo bien atendida, pueden tardar en dar frutos entre tres o cuatro años y aun más tiempo.
Cuando llegué a casa con la presente foto mi mujer se sorprendió diciendo que su madre siempre hubo en casa esta planta como ornamental, pero que nunca dio flores y ni fruto.
Claro está que las mantenían en masetas, y llevando cuenta que para que desarrolle su flora y fruto han de ser cultivar a campo abierto con humedad y temperatura muy adecuada, como cualquier otro subtropical.
Gracias por si visita les saluda atentemente. Francisco Solano Ríos |