Hoy he sido víctima de cómo se las gasta la administración pública, esa que mantenemos entre todos para que nos gestionen nuestros impuestos, que en ciertos momentos, como los que atravesamos, nos cuestan cada día un mayor esfuerzo hacerles frente. Me han embargado en mi cuenta una cantidad por impago de unos impuestos (IBI), ese que sube de forma inversamente proporcional al poder adquisitivo de las familias y con un coste como si en Beberly Hills viviéramos, que nunca me habían sido notificado por el Patronado de Recaudación debido, una vez investigado, a que la dirección a donde la remitían era incorrecta, no era mi casa. Pues bien, dicho embargo está compuesto por el montante del impuesto impagado, debido al retraso burocrático de la administración en dar de alta mi vivienda, más el recargo (330€) por el retraso desde la fecha de la notificación, esa que nunca me llegó.
|
A mi solicitud de que al menos me quitaran la parte de recargo, pues es probatorio que la dirección era incorrecta, y más cuando el último recibo, el de este año, si me llego a mi domicilio ¡milagro!, me comentan que no es posible porque la notificación se hizo, y que además se publicó en el Boletín Oficial de la Provincia (BOP), esa que repasamos todas las mañanas cada ciudadano cuando hacemos nuestra necesidades en el baño, que por un casual ese día concreto, porque mis necesidades fisiológicas estaban cubiertas, se me olvido ojear.
La única solución que me queda es reclamar, porque, a pesar de las evidencias, el embargo ya está ejecutado y no hay marcha atrás, y ¡además apareció en el BOP! Dicha reclamación tiene un tiempo de respuesta de seis meses según ley, a lo que la empleada que tan amablemente me atendió me dice que ese tiempo casi nunca se cumple, que me ponga a la sombra vamos. Imaginen el tiempo que puedo esperar hasta que me abonen esa cantidad si el recurso es favorable a mis intereses. Nosotros a acatar las normas sin rechistar, ellos esas otras normas se la pasan por el forro de la prenda que más les precie.
Es inexplicable a mi modesto modo de entender que nuestro entramado público con sus abigarrados políticos a la cabeza, ese que emplea en Andalucía a más del 20% de la población activa, más enchufados varios, no tengan el más mínimo interés por hacernos la vida un poquito más fácil en vez de hacérnosla cada día más imposible, con un único fin de voracidad recaudatoria sin valorar la actual situación de crisis que atravesamos los ciudadanos. Qué fácil sería, si hubiera una verdadera voluntad o capacidad de gestión en nuestros poderes públicos, algo de lo que carecen, gestionar los recursos de forma eficiente y facilitar a los que mantenemos ese entramado elefantiásico los recursos necesarios para poder ejercer nuestras obligaciones impositivas de manera lógica, palabra esta última que no aparece en el vocabulario del entramado público. No habría tinta para denunciar toda la maraña casposa burocrática que nos rodea, lo dejamos para otro momento, por lo que hoy me voy a centrar en el BOP (Boletín Oficial de la Provincia) ese que debemos ojear a diario por si aparecemos como señalados deudores. Por cierto esta mañana se me olvidó de nuevo, CACHISSS!! Rafa Calasanz |