Quiero dar mi más sincera enhorabuena a Federico Oretega y todo su equipo, escaso pero eficiente, por haber llegado al millón de visitas en Alhaurin.com, un periódico digital del que me considero orgulloso, del que me considero parte integrante, que cada dia me motiva, me mantiene informado y vivo. Conozco tu trayectoria, Federico. Y sé que lo has pasado bien... y muy mal. Has sido lisonjeado, machacado, adulado, te han intentado sobornar, comprar, en algún momento has tenido que frenar ataques provinientes de todos los partidos y de personas e instituciones. Incluso han abierto otro periódico, al que saludo cordialmente desde aquí, para contrarrestar, dicen, la neutralidad molesta del tuyo. |
Pero eres cabezón. Una cabezonería sana que te ha hecho millonario. Millonario en visitas, que para quien monta un periódico digital es la esencia de la vida. Quiero declararte mi más profunda admiración, porque yo no he tenido cojones, y me ha apetecido, de montar mi propio diario digital. No en Alhaurin, que está perfectamente servido con los dos que hay, sino en otros pueblos en los que sus gentes están inmersas en el más absuluto ostracismo informativo. Incluso en la más pura y dura desinformación. Y no he tenido cojones... por lo menos hasta ahora.
Te agradezco por lo tanto que publiques mis escritos, unos peores y otros menos peores, pero salidos siempre del corazón, y pasados por el filtro de la razón que al final los contiene sin desbocarse. Y debo decir a los lectores que NUNCA me has censurado ni una coma, y eso, para un escritorzuelo de pueblo, te juro que no tiene precio. Y da una medida de vuestra independencia que, con altibajos, ha llegado a cotas que nunca había conocido en mi vida profesional, exceptuando la de Jaime Campmany y Díez de revenga en su revista EPOCA. Sólo una vez me censuró, por razones políticas... y ese mismo día presenté mi dimisión y me vine a la Costa del Sol tras diez años de periodismo independiente.
Quiero saludar desde aquí a todos los que considero compañeros, columnistas habituales, colaboradores esporádicos y espontáneos puntuales, tanto en texto como en fotos. Algunos en ambas facetas. Aunque parezca que nos mordemos a veces, no hacemos sino ejercer el maravilloso derecho a la libre opinión e información, que no tiene por qué ser compartida y en su variedad está la esencia de eso que llamamos democracia. Gracias, Federico y tu escueto equipo. No sé si sois conscientes de la labor que estais haciendo. Yo os aseguro que sí lo soy. Seguid así. Un abrazo. Juan Carlos.
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