Como columnista no me gusta escribir estos artículos, como ciudadano y contribuyente me aterra verlos; no obstante es obvio que debo exponerlos por si es posible su reparación, ya que se trata de mobiliario público y desde mi punto de vista constituyen un peligro. Lo he dicho por activo y pasivo nuestro municipio es casi imposible de controlar en muchos aspectos, pero es el pueblo que hemos diseñado en los últimos años, que hemos construido, que una mayoría ha querido, así que las lamentaciones no valen para nada. En el presente artículo acompaño una foto de una de las farolas existentes en la fachada del campo de fútbol de los Manantiales, lleva en dichas condiciones al menos un año y supuestamente es mi opinión que puede representar un peligro para los cientos de niños que pasan a diario junto a la misma.
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