El Gobierno, desde hace varios años, incorporó a los sindicatos a su maquinaria política como ariete contra la oposición y esa no es la función de las organizaciones sindicales, habiendose tergiversado y manipulado los cometidos de los representantes de los trabajadores como principales defensores de sus intreses.
Posiblemente, el principal motivo de los sindicatos para convocar la citada HG obedeció a su necesidad de justificar y ratificar cual es su función principal y tratar de recuperar ante la sociedad su maltrecho prestigio. Si en efecto estuviesen convencidos y dispuestos a tomar iniciativas para ello, la primera deberia ser el terminar con la dependencia economica del Gobierno, suprimiéndose todas las subvenciones estatales que, directa o indirectamente, procedan de la Administración Central, Autonomia y Municipios, limitandose a subsistir con las cuotas de sus afiliados. El descrédito sindical entre los trabajadores crece como la espuma en función del tipo de vida que se han montado algunos de sus dirigentes, liberados y delegados. Nada que ver con lo que ocurría en los tiempos de Marcelino Camacho y Nicolas Redondo. Nadie sabe en realidad cuales son los ingresos y gastos de las centrales sindicales ni como se distribuyen los fondos. Lo lógico seria terminar con "ese culto a lo oculto".
CC.OO. y UGT, y más concretamente Mendez&Fernandez habrán sacado conclusiones del fiasco de HG y de que forma ha dañado y perjudicado la imagen de las entidades que respectivamente representan. A la ausencia de prestigio de los convocantes habría que añadir otra serie de factores por los cuales la ciudadania no secundó la protesta, que eufemísticamente, los propios sindicatos calificaron de: "la más justificada de la democracia". Está claro que a la hora de soltar imbecilidades somos únicos.
Mendez&Fernandez necesitan escuchar a los trabajadores y conocer sus críticas por no haber hecho nada para reducir la cifra de los cinco millpones largos de parados. Oir como los jóvenes les acusan de "pasar" olimpicamente de ellos por su condición de contratados temporales. Saber la opinión que les merecen esas camarillas de privilegiados que viven totalmente ajenos a los problemas de los trabajadores.
El dindicalismo europeo, y más todavia el español, necesitan una revisión a fondo de todos sus planteamientos olvidando su trasnochado discurso. Profesionalizarse y adaptarse a la situación y necesidades actuales de los trabajadores.
Es demasiado triste saber que todo el dinero perdido y despilfarrado en el "paripé! del 29-S no ha servido para nada. Para algunos, no obstante, ha sido empleado como "legitimación" del presidente Zapatero ante los mercados para que le tomen en serio cuando acude a esas reuniones internacionales que tanto le gustan. Para otros, la intencionalidad se limita exclusivamente al logro de sus intereses electorales a la vista de lo que en ese capítulo se avecina....¡¡Que asco!! José-Tomás Cruz Varela |