Es de la familia de las (capparáceas espinosas), es un arbusto de hojas verdes ovaladas y de tallos rastreros y caducos ya que al final del ciclo vegetativo se secan, sólo es perenne su tronco y raíz. Tiene flores grandes y vistosas como pueden apreciar en la foto, sus frutos son unas bayas de color verde externo y púrpura en su interior, cuando están maduras, los capullos de las flores, se les llaman alcaparras y al fruto alcaparrones, que al igual que los capullos de las flores, también se recolectan para encurtir y adobar, para el consumo humano, algo parecido como se hace con las aceitunas verdes.
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Suelen crecer en lugares áridos y templados, de la cuenca mediterránea, además de ser una planta silvestre obedece al cultivo, es medicinal como diurético, la corteza de la raíz en infusiones sirve para estimular el buen funcionamiento de la orina. A lo largo de la historia los pueblos mediterráneos las han incluido en su dieta y han sido cultivadas. Las principales provincias productoras de este fruto, fueron Córdoba, Almería y Murcia, siendo cultivos como complemento de la renta familiar agrícola. En la actualidad subsisten pequeñas parcelas, en las que el propio agricultor las recoge y prepara sus alcaparras y alcaparrones. El otro día, me comenta un amigo, haber visto un pequeño cultivo en la provincia de Granada y que no podía creer que estas bayas fuesen comestibles, y entonces le contesté que en esta provincia hay un pueblo que celebra la fiesta de verano en memoria de la alcaparra. Es decir que el cultivo de la alcaparra y alcaparrón, como otros tantos se dejó de cultivar casi por toda España, al no ser rentable por su alto costo de la mano de obra. Es nuestro país productor y consumidor de este tradicional y exquisito majar, ahora lo importa del vecino país Marruecos, donde sí se pueden cultivar ya que la mano de obra y coste de producción es mucho menor, de donde ya vienen procesados y envasados para su distribución y venta.
En los campos de la provincia de Málaga, es frecuente encontrar las alcaparras, en su estado silvestre, que aun son más sabrosas que las cultivadas, su preparado es muy simple, se recolectan los alcaparrones y se ponen en un recipiente cubiertos de agua y tapados con paja, se dejan dos días al sol y a continuación, se les cambia el agua y se aliñan como si fuesen aceitunas verdes partidas, con tomillo, hinojo, pimiento rojo, ajo y sal, todo esto machacado para que transmitan mejor sabores y aromas; esta fue siempre mi formula favorita, aunque también se pueden preparar de formas diferentes.
Espero que aquellos lectores que no conocían estas frutas les haya gustado lo expresado sobre este tema y que yo les vea buscado alcaparrones en los campos, que están muy ricos Gracias por su visita les saluda atentamente.- Francisco Solano Ríos. |