Para tres años pienso que los avances han sido muchos y que más correr hubiera conducido a un galimatías organizativo y político bastante confuso. A pesar de que en algunos momentos hubiésemos deseado mayor dinamismo en el crecimiento es lógico que la dirección haya sido prudente en los primeros pasos hasta concluir una estructura territorial democrática y celebrar su primer congreso nacional, cosa que realizó en noviembre del año pasado.
Una vez cumplidos los tres años y aventurándonos a afirmar que la consolidación de nuestra presencia en las instituciones a un nivel generalizado del estado se completará a partir de mayo del próximo año, UPYD tiene que reforzar aquellos elementos que aún se plantean como una debilidad. A saber, el reforzamiento de liderazgos territoriales, provinciales y locales, que acerquen el discurso alternativo del partido a los distintos ámbitos; el crecimiento en el debate interno sobre políticas públicas que irán definiendo un posicionamiento como partido, sin necesidad de caer en la ortodoxia clásica; la orientación clara como alternativa de gobierno, para lo cual se hace necesario contar con personas preparadas y arropadas por una estructura básica del partido.
UPYD hoy está calando en amplios sectores de la sociedad española a pesar de su corta edad. Se ve al partido como una posibilidad de alternativa a la hegemonía de los bloques PP por un lado y PSOE-IU por otro, como la tercera fuerza política que el país necesita. Por ello hemos de redoblar los esfuerzos para garantizar un crecimiento sostenido y nunca alejado de los ciudadanos, aportando soluciones a los problemas cruciales de la sociedad española y recuperando la virtud de lo político en el proceso de regeneración democrática que emprendemos. La bandera de la reforma de la Ley Electoral actual por una Ley más democrática y representativa, junto a la regeneración democrática de las instituciones públicas y de la política, deben acompañarse de propuestas más globales que vayan consolidando a UPYD como fuerza alternativa de gobierno.
Con todas las personas con las que hablamos, que obviamente no son afiliados de UPYD, nos piden cada vez más. Desde fuera ven nuestras virtudes pero también nuestros defectos. Por eso hay que estar siempre con los oídos prestos a la reflexión y no caer en el regusto de mirarnos permanentemente al espejo, antes al contrario, abrir muy bien las puertas y ventanas de nuestra raíz para no caer en esas tentaciones.
Pero en este momento de celebración del tercer cumpleaños, lo que tenemos que hacer es celebrar. Celebrar que todo el esfuerzo realizado hasta ahora ha merecido la pena, que aunque muchos se han caído por el camino seguimos siendo una apuesta política abierta, transversal y dispuesta a los cambios, celebrar que aunque podríamos haber avanzado más lo importante es haber consolidado un espacio que reclama la sociedad española.
Como todo habría que analizar los avances con mayor perspectiva histórica. Quizás dentro de 20 años tengamos varios elementos que nos ayuden a reflexionar sobre los pasos dados. De momento a trabajar, a consolidar propuestas y presencia, a sentirnos parte de un proyecto interesante que acaba de entrar en la escuela infantil una vez abandonado el taca-taca.
Paco Pineda. (Unión Progreso y Democracia
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