Puedo expresar mi opinión cuando me plazca, lo seguiré haciendo cada vez que bien me venga en gana y ante la difamación del nombre de mi pueblo no lo he dudado. Me da igual que me critique usted. Pero ¿le cuesta hacerlo con clase? Ante todo el tratamiento, eso de tratar como “cierta gente” no es elegante. Apúntelo para la próxima vez y algo imprescindible es poder basarse en un buen fundamento para atacar y así no tendrá que recurrir al invento fácil y manipulador sobre mi persona, sobre mis aspiraciones y sobre mis motivaciones, sin conocerlas lo más mínimo, pues a mí ni me conoce. El tener que tildarme de política es lo más fácil y ha sido una gran metedura de pata por su parte pues no tiene ni la más mínima idea de mis aspiraciones políticas, de mis intenciones, de mis ideas ni de mi vida. |
El caso de Micaela es distinto, pues sus artes adivinatorias y capacidad de vaticinio, al menos conmigo, no han resultado lo que yo esperaba. Así que, si acierta con todos como lo ha hecho conmigo… tiene poco futuro como pitonisa. Además, la interpretación de mi texto ha sido patética quiero pensar, antes que manipuladora, pues no utilizo ni la palabra foráneo ni la palabra nativo, utilizo la de forastero que significa que viene de otro lugar, pero la consideración que hago de ellos no es despectiva. Y que sepa usted que no estoy afiliada a ningún partido político. Así que antes de escribir, documéntese al menos, así tendrán más rigor sus palabras. En este caso no tienen fundamento su escrito y, por ello, ni credibilidad ni validez. La que va apañada es usted que ve en el teclado una herramienta útil para escribir, aunque sea sin saber si lo que expresa tiene o no que ver con la realidad.
¿Tergiversar dice usted que yo hago, Sr. Martín? Tan sólo tiene que leer y releer cuantas veces quiera el escrito original donde casi se invitaba a hacer quinielas sobre el nombre de mi pueblo, convirtiéndolo en un juego casi. Creo que para un político debe haber cosas más importantes por las que preocuparse y a las que dedicar su tiempo, aunque eso tampoco me preocupa, en cómo invierten su tiempo. Lo que me preocupa, le vuelvo a repetir, es que un político haga juego con el nombre de mi pueblo. Y si no es político también. Y para que conste, como decían los romanos, “Verba volant escripta manent”, así que siempre se podrá tirar de la hemeroteca que constituye este diario digital.
Quizás tengo yo la oportunidad de conocer ahora a quien sea mi maestro en retórica e interpretación de textos. Si se ofrece me podría dar alguna clase... A Micaela también. Aunque personalmente creo, a mi modo de entender, que a mí no tiene que decirme precisamente usted cómo he de interpretar un texto y ni ironías ni sarcasmos hacen falta utilizar para criticar a quien sea si se pone en juego el nombre de mi pueblo. No me da la gana. Que utilicen otras armas que esas son baratas y de mal gusto. ¡Qué fácil es salir por la tangente de la política sin entrar en la trascendencia de la cuestión!
¿Sabe usted que sus sensaciones están orientadas hacia sus motivaciones personales? El caso de Micaela tiene mucha similitud con el suyo. Estoy segura de que ha supuesto en mí lo que quizás quiera ostentar usted, al igual que la tal Micaela. A diario intento hacer méritos, pero a nivel laboral, que ya es bastante y si quisiera hacerlos a otro nivel, estaría en mi derecho y lo haría si lo estimara conveniente. Pero tranquilo, que mis motivaciones no están cerca de las suyas. Lo denoto por sus palabras y su preocupación.
Y no me venga con tratados sobre la felicidad. Ocúpese de la suya que los demás nos encargaremos de las nuestras. Y sigan haciendo apuestas que yo ya he dicho lo que tenía que decir. |