El pasado 20 de diciembre de 2006 falleció el poeta malagueño D. Simón López Luna
“Era poeta popular, además de persona afable, comprometida con la buena convivencia. Simón López Luna, había sido subinspector de la Policía Nacional casi toda su vida. Pero era un policía muy especial que, en aquella Málaga de posguerra, daba de comer a los raterillos que tenían hambre con mayúsculas, antes de llevarlos a comisaría. La anécdota, que podría parecer irreal, propia tal vez de una película de Fellini, es auténtica; se repitió muchas veces y formaba parte de la biografía personal de este buen hombre, de singular corte en sus apreciaciones mundanas. Había nacido en Coín y era autor de numerosos libros poéticos.
Destaquemos su "Florilegio", que prologó su paisano, el doctor Antonio Urbaneja; "Destellos"; "Sombras de mi verano" y "Flores poéticas". Le cantó a Málaga y a todo su amplio espectro; a la Ciudad de Mobile-Alabama, cuando el hermanamiento de las dos ciudades. Vivió una larga etapa de su vida entre Pedregalejo y El Palo. Luego, entre Alhaurín de la Torre y la malagueña calle de San Lázaro. A su esposa Isabel Hilillo Bernal, a sus hijas, Ana María y María Isabel; hijos políticos y nietos, así como al resto de su familia, les enviamos nuestro sentido pésame. Simón López Luna fue un ser humano excepcional y su recuerdo permanecerá siempre en la memoria de quienes tuvimos la suerte de ser sus amigos y que hoy, con profundo sentimiento, lloramos su pérdida.”
Copiado de: http://www.pedregalejo.es/t12/page0.asp?Pg=63&Id=57990&Nv=2
Del libro que tenemos: Flores poéticas (primera edición: 1993; segunda, 2005) vamos a destacar algunos poemas, a guisa de homenaje al amigo y colaborador que siempre fue del Sindicato Nacional de Escritores Españoles; desde el año 1971, precisa en una de las dos cartas que acabo de volver a encontrar, buceando en mis archivos. Precisamente, con estas cartas, me manda unos poemas para incluir en este número 2 de nuestra colección POESÍA, elogiando el número 1, que le mandamos en su tiempo; diciendo que le gustó particularmente el formato y el diseño de la cubierta con las fotos de los Pirineos.
Canto a la primavera
¡Oh mi jardín y mi corazón... y primavera; música en el silencio al vibrar las notas temblorosas de las estrellas; se dilata el corazón y nace la primavera que alegremente invita a soñar en su juego musical! Ya van los tallos con sus hojas que maduran las parturientas rosas de mayo floreal, la herencia óptima, y la onda musical de luz pura se convierte en polvo de plata de la rima.
¡Oh mi jardín... y los sueños y primavera, trémulas aguas... lenta caminan en el cordal de la guitarra!
Primavera florida enardecida, primavera todo el aroma de la vida primavera en la miel de la dulce vida...!
Aún me siento impulsado a cantar, el viento riega con primores de encajes, nácar y trinos en los albores mañaneros con efluvios y fervores en la pradera de la naciente Primavera.
Sentires de guitarra
Al saber de inspiración cuando suena una guitarra si bien tocan te desgarra llenándote el corazón.
Llora y ríe los instintos sus notas les satisface, sonando sabe que nacen los más tiernos sentimientos
Vibran sus cuerdas con tiento -- de araño los dedos hace – soñando letras que abracen las notas que lanza el viento.
Ya está junta la afición, guitarra y su cante bueno y toda familia en pleno salpicada de emoción.
Y al cantar con alegría poniendo mucha atención, enmudece la afición haciendo el sueño poesía.
¿Oír, oír... la guitarra gime! la escuchó el ruiseñor, y llorando con el dolor dijo del toque sublime;
¿Qué pájaro es el cantor? ¡y la guitarra lloró...!
Cartel de Toros
Es linda y armoniosa la pintura que plasmara al toro en magistral rutina. De un bruto cual fiereza predomina su vorágine estampa a gran altura.
Y del toro que pinten su figura con apariencia mágica y divina. En su embestida brava y repentina llega a morir soñando su ventura.
En el ruedo una frágil mariposa que en su vuelo danzaba con dulzura por la lidia del toro sintió pena.
Pidiendo libertad por la bravura dolorida se fue soñando en glosa antes que terminara la faena.
Málaga, 1ro de agosto de 2005
Poema multi-ilustrado, recibido del finado, Simón López Luna, junto con el soneto que antecede,
en una carta fechada del 22 de mayo del 2006.
¡Que descanse en paz! D.Simón López Luna
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