Bendito el día que iluminó a no se quien y extendieron una capa de piedrecillas blancas en el Pipi-Can de la Avd. Mar Cantábrico. Aunque es cierto que caminar por ahí no es lo más cómodo para los perros, no es lo mismo que clavarse pinchos. Me pregunté si habrían desinfectado antes el lugar, pero al instante decidí no hacerme esas preguntas con tendencia al fracaso. Y simplemente me alegré, en seguida empecé a pensar en agradecer en el periódico dicha merecida y esperada obra, pero una vocecita interna me dijo que esperara cuando me di cuenta que las piedrecillas estaban solo a un lado del Pipi-Can. |
El otro lado, el que no está de cara al público seguía tan sucio como siempre. Me dije, ‘esto será cuestión de días hasta que lo arreglen también’. Pasaban los días y al principio me pareció que la limpieza del Pipi-Can (donde había piedras) se llevaba con regularidad. ¿Espejismo? Tal vez. Después de varias semanas el Pipi-Can rebosa de mierda, lo cual prueba dos cosas, que los perros hacen uso de ella y que no existe la limpieza, solo un intento fallido por acallar bocas. Pero nosotros no somos mendigos, ni tontos y estamos cansados de callar y de que nos traten por lo que no somos. No se de quien es la culpa de que esto no funcione, no se si es del alcalde, no se si es de un concejal, no se si es de un funcionario, y me da igual. Esta ciudad tiene un representante, que lo solucione. No me parece cívico vivir en una ciudad como Alhaurín, donde el mantenimiento de limpieza en todos sus sentidos es un desastre. Organización y seguimientos, esto es lo que hay que hacer, tenemos derecho a que halla una limpieza diaria, tenemos derecho a saber a que hora vienen a limpiar y que exista una inspección de seguimiento, tenemos derecho a saber que la desinfección se realiza y que los productos no son nocivos para las mascotas. No estoy mendigando, estoy reclamando un derecho.
El señor Francisco Pérez Ríos también ha alertado a causa del estado del Pipi-Can de la calle Olmos. Hay mucha gente que sufre de estos malos olores, y esta falta de higiene que puede repercutir en la salud de nuestras mascotas y por consiguiente de nuestras familias. Señores volvemos a lo de siempre, no basta con contentar a los ciudadanos haciendo nuevas obras, hay que mantenerlas. Las obras que no se mantienen demuestran ineficiencia y fracaso. El barco necesita un capitán que navegue por todos los caminos, no se puede tirar la basura en un sitio y esperar que esa porquería no salpique.
El periódico es un medio de concienciación y de comunicación, donde los ciudadanos podemos expresarnos libremente y pienso de corazón que es un arma importantísima para el ayuntamiento, donde se pone de manifiesto sus debilidades y con ello su oportunidad de enmendarse. Sería una tontería no aprovecharse de tal recurso. Quien sabe quizá el barco aun pueda llegar a buen puerto. |