El Ilmo. Sr. D. Carlos Benítez Herrera ha sido un alhaurino más que notable, a nivel nacional e internacional. Como coronel de la Guardia Civil ha desempeñado importantes cargos en el ámbito militar y su impecable trayectoria profesional lo han hecho merecedor de múltiples reconocimientos. Reconocimientos que han sido comprendidos por sus conciudadanos, que conociendo su comprendión y su bondad han acudido a él en muchas ocasiones adversas o en demanda de algún tipo de ayuda. Suele ocurrir que ciertos reconocimientos no suelen darse en los círculos políticos locales porque seguramente sus prioridades no van por ese camino, pero yo no quiero hoy hablar de esto, yo quiero hoy hablar y despedir a esta persona, a este ser humano, a este Ilustrísimo Señor que era Carlos Benítez Herrera, quiero hablar: |
De este cocinero, con gorro y delantal, hacedor de riquísimas paellas multitudinarias. De este criador de pájaros, conejos, pavos, gallos y gallinas, que disfrutaba como nadie, cuando invitaba a sus amigos a papas fritas con huevos de "sus" gallinas. De este hortelano que con la baba caída le traía a su Francisca el primer tomate o la primera rosa de la primavera. De este abuelo, bonachón y bromista que se ponía chorreando cuando regaba con la manguera a sus nietos. De este niño grande, que se subía al castillo de plástico y bromeaba y saltaba a punto de romperse la crisma, y que después se apoyaba en la pared para matar el dolor de espalda. De este hombre ingenioso, con su enorme sentido del humor, contador inagotable de chistes y anécdotas que te hacían morir de risa por su peculiar sentido al contarlas. De este hombre sencillo, que en la boda de su hija se despojó de la guerrera del uniforme de gala, y se enfundó en una vieja camiseta publicitaria y con ella puesta bailó toda la noche entre sus invitados vestidos de fiesta. Del amigo, que son su cocina, un día que yo lloraba, me consoló y abrazó como un hermano. Del cristiano convencido, que se pone en manos de su padre, con toda entrega y mansedumbre. Del padre, que ha dejado a sus hijos un ejemplo imborrable de bondad y ternura. De este hombre que ha dejado a sus hijos el orgullo de tenerlo como padre. Del amigo, que nos ha dejado el reagalo de su compañía y de su hospitalidad. Del hombre que ha muerto, como le hubiera gustado morir, invitando a sus amigos a una cervecita fresca, en los Callejones, que eran su vida. Allí se la dejó, en silencio y en paz.
Adiós querido amigo Carlos Mª Victoria Benítez |