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Sequía carcelaria | | José Ignacio Crespo de Lucas. 04.08.10 | | Me duele y siento profundamente que aquellas gentes, tan dejadas de la mano de Dios, vuelvan a sufrir, dos años después de yo sufrirlo, restricciones drásticas de agua, cortes del suministro, penalidades/penosidades añadidas al desvalimiento general en que la condición de recluso te sume. Es inaceptable que el tiempo pase y necesidades tan elementales no esten garantizadas. Sostengo que, en el desamparo carcelario, este tipo de cosas rayan la tortura, tal es su influencia en el dificil equilibrio emocional del interno. Para el que, voluntariamente, decide hacerse un ochomil, quedarse colgado en condiciones extremas, al borde de la congelación, a trescientos metros del campamento base, es un subidón, una carga extra de adrenalina, un placer, una experiencia. | Para el preso que se queda sin agua tres días y tiene que echarse una botella de agua mineral por la cabeza y un cubo para que los excrementos pasen por el sumidero en el chabolo es una tortura, una humillación, un desafuero... No es cierto que estas anomalías se produzcan en verano coincidiendo con un mayor consumo. Anoto en mi diarío ("Auto de prisión"), lunes,13 de octubre de 2008: "Amanecimos sin suministro de agua en el chabolo. Así, sin previo aviso. No pudimos siquiera llenar los cubos. No pudimos vaciar las cisternas, apenas pudimos lavarnos con el agua de alguna botella. Fue un comienzo nada prometedor. Al llegar a las duchas, a primera hora, tampoco había agua..." Sigo anotando el lunes, 24 de noviembre:"...Esta noche, a partir de las diez, cortan el agua en todo el módulo(2)hasta las ocho de la mañana del jueves,y el presagio de esta incomodidad añadida puede más y se anticipa a la privación misma. Otra vez los cubos de agua, el racionamiento y el inevitable déficit en el aseo personal. Esta vez no habrá siquiera agua en las duchas, por lo que habrá que evitar prácticas deportivas que nos hagan sudar(de correr, ni hablamos). Además no podremos llenar los cubos más que esta noche(nosotros tenemos dos, uno obtenido con grandes dificultades)y con ese agua pasar hasta el jueves. Este es el panorama con que iniciamos la última semana de noviembre". Vuelvo a la carga al día siguiente, martes,25 de noviembre:"Estamos sin agua en toda la prisión, dicen que están vaciando el aljibe y limpiándolo y no sé cuántas zarandajas más. El caso es que hemos vuelto a traer el agua con cubos al chabolo, no hay duchas y las condiciones higiénicas, ya de por sí precarias, se deterioran más y más. Parece que el suministro se restablecerá el jueves a las ocho de su mañana. Ya veremos." Esto escribía yo en mis diarios, luego publicados, hace casi dos años. Entristece comprobar que ese problema sigue vivo, "matando" a tanta gente. Respetado director, no hay que estudiar nada, los estudios tendrían que estar más que hechos. A los internos les da igual si la solución viene de la mano de un nuevo aljibe o de la conexión a la red municipal de abastecimiento, lo ú nico que quieren, y estoy seguro que usted les comprende como pocos, es seguir sintiendose personas. A pesar de todo. |
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