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Sindicalistas y "sindicaleros" | | Carlos Carmona Sanchez. 23.07.10 | | El sindicalismo de hoy se constituye en un híbrido entre políticos, cargos intermedios del gobierno, liberados... afiliados. Subvencionado con fondos públicos. En la actualidad, deciden cualquier cuestión laboral pero además a la hora de negociar la máxima es: “todo es negociable”, incluyendo a los propios trabajadores, así lo manifiestan muchos de ellos cuando concluye una negociación. Analicemos la figura del liberado estándar: un número significativo de ellos, llevan liberados más de 10 años, ésto hace que tengan una visión parcial de la realidad laboral de su sector... Son muchos los trabajadores que ironizan sobre la puntualidad laboral de los liberados, de todos es sabido que muchos de ellos no son puntuales. Tampoco sabemos si el sindicato les exige esa puntualidad. Un número considerables de trabajadores comentan que se les encuentran fuera de su actividad a horas que debían estar ejerciendo su cargo, aunque en determinados momentos y de forma puntual, negocian y tienen que quedarse más tiempo del ordinario; también se pueden tomar un café cuando lo crean oportuno... | La sensación en determinadas ramas como enseñanza y sanidad es que cuando sale algún puesto interesante lo saben de primera mano y hacen uso de esa información en connivencia con la administración. Se codean con nuestros jefes, directores... Si no andan listos terminan no desarrollando la misión para la que están comprometidos. La cuestión, es que hace años que el militante molesta, muchos liberados ven con recelo su presencia porque les hace preguntas incomodas que deben de contestar, por esa razón prefieren al afiliado, que sólo quiere que le resuelvan los papeles sin más compromiso. Otro apartado incomodo que suele enfadar a parte del colectivo, es que los trabajadores tengan su propia tabla reivindicativa y no cuenten directamente con ellos para dirigir el “cotarro”. Seguramente el sindicalismo también necesite revisarse, principalmente los dos sindicatos mayoritarios. La influencia de los modelos “yanqui”, ejercida en algunos de nuestros sindicalistas no es buena para los nuevos tiempos. Hay que acortar los tiempos de los cargos. Democratizar la institución. Buscar la participación de los trabajadores. Estar más presente en los puestos de trabajo, sobretodo cuando nos enfrentamos a huelgas, (caso de la de funcionarios, no aparecieron por los centros pero sí la instigaron). Por último recordar al líder de CCOO que antes que sindicalistas somos trabajadores, cuando se refiere a la resolución de la huelga general, -habla de sindicalistas y no de trabajadores. Tiene que ver, que aunque algunos paguemos una cuota sindical, son todos los contribuyenten, los que pagan el sindicalismo de este país. Izquierda Unida como fuerza política debe luchar desde dentro de los sindicatos por una reforma en toda regla del modelo, los progresistas hicieron su reforma y terminaron apuntándose a caballo ganador, ahora es necesario cuestionar nuestro sindicalismo sobretodo porque se acercan años de lucha y no de pactos.
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