Los soldados de rojo, de pies ágiles y alegría en las entrañas, se hermanan por la conquista del trofeo dorado, cáliz con roja sangre de resurrección. La historia no recuerda perdedores, ni el más fiero ni el más fuerte llenan sus páginas escritas. No bastan intenciones ni altas Torres inmóviles frente a la portería. Jugar mejor, driblar al contrario, galopar por las bandas y engañar con la mirada mientras se acaricia el balón, hacia la red, dentro del arco, trazando una maraVillosa jugada. Gol y victoria. El verde se tiñe de rojo apasionado. Suenan las vuvuzelas, el negro continente se hace andaluz, madrileño, gallego, catalán. Los españoles queremos hacer nuestro sueño realidad, aprender a ganar, ser lo que nunca fuimos, campeones del mundo de fútbol, reyes del balón.
Helena Trujillo |