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¿Cuánto cuesta un milagro? | | Isabel Luna. 04.07.10 | | Una tarde de enero Tess fue a su habitación y buscó un tarro de cristal que guardaba celosamente entre sus juguetes, lo abrió y echo en el suelo todas sus monedas, esparciéndolas por todos lados, las contó con cuidado de no equivocarse y las volvió a introducir en su frasco de cristal cerrando la tapadera con fuerza. Salió sigilosamente por la puerta de la cocina y caminó cincuenta metros hasta llegar a una farmacia cercana que había en su barrio. Esperó pacientemente a que el farmacéutico le prestara atención y terminara de hablar con un señor muy bien vestido, como no la veían por su estatura, saco una moneda de su frasco y golpeo el cristal del mostrador. Los dos hombres miraron extrañados a ambos lados, y en una esquinilla del mostrador vieron a Marta.
| - Hola pequeña, ¿en qué puedo ayudarte?- pregunto el dependiente. - Quiero comprar un milagro – respondió la pequeña. - ¿Perdón, como dices? - Verá señor, mi hermano está muy enfermo, y mi padre dice que sólo un milagro puede salvarlo, ¿Cuánto cuesta un milagro? El farmacéutico no sabía que responder a la pequeña, y con voz suave y titubeando le dijo: - Nosotros no vendemos milagros aquí, no puedo ayudarte, chiquita. - Oiga tengo dinero para pagarle solo dígame cuánto cuesta. - ¿Qué clase de milagro necesita tu hermano? - No sé, -contesto con los ojos muy abiertos-, y mi madre dice que necesita una operación, pero mi padre no puede pagarla, por eso quiero usar mi dinero. - ¿Cuánto tienes?- preguntó. - Un dólar con diez centavos, ese es todo el dinero que tengo pero puedo conseguir más si es necesario. - Que coincidencia – sonrió el hombre- un dólar con once centavos, el precio exacto de un milagro para los hermanitos. El cogió el dinero en una de sus manos y con la otra sostuvo la mano de Tess y le dijo: - Llévame a tu casa, quiero ver a tu hermano y conocer a tus padres, veamos si tengo el milagro que necesitas. Ese hombre tan bien bien vestido, era el Dr. Carlton Armstrong, un cirujano especializado en neuro-cirujia. La operación fue completamente gratis y ningún cargo la estancia en el hospital, hasta que Andrés, el hermano de Tess regresó sano a casa. En nuestras vidas nunca sabemos cuántos milagros, pueden ocurrir. Por eso, hay siempre historias que te tocan el corazón. |
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