El mantenimiento del volumen de extracción de áridos al mismo ritmo de siempre evidencia la falacia de la supuesta “restauración” que se nos trata de vender a través de la Fundación con el beneplácito municipal y autonómico. De lo que se trata es de mantener el negocio, y si para eso hay que plantar unos arbolillos y pagarles unas camisetas de fútbol a los niños, pues se hace.
La PDSS ha vuelto a proponer (en esta ocasión en el marco de las I Jornadas sobre Medio Ambiente y Sociedad celebradas el pasado mes de Mayo) que se priorice el reciclado de escombros de manera obligatoria para disminuir así, de manera muy importante, la demanda de áridos vírgenes.
La PDSS ha vuelto a denunciar que se sigue expoliando la sierra (a 100 por hora) incumpliendo la sentencia de cierre del TSJA, produciendo un enorme impacto ambiental en una zona de gran interés ecológico (como pudimos constatar en las citadas I Jornadas) y generando graves afecciones a la salud de los habitantes de la zona.
La PDSS continúa exigiendo la implantación de medidores de polvo fijos durante al menos un año.
Pero son los pueblos los que tienen capacidad de transformar las cosas. Somos los ciudadanos los que podemos elegir entre mirar para otro lado, o implicarnos en la defensa de la sierra y de nuestra propia salud. Somos los ciudadanos los que, una vez que termina el partido de España, y antes de irnos al Plaza Mayor podemos reflexionar sobre las consecuencias de nuestra indiferencia. Y no ya en relación a los problemas globales (que también) sino en el más importante problema local que tenemos en Alhaurín: la destrucción irreversible de nuestro patrimonio natural y de nuestra salud.
Mientras no hagamos nada, nuestros representantes seguirán tomándolos el pelo y hablando de restauración y reforestación, pero no de explotación. Nosotros podemos seguir mirando para otro lado si queremos. Mientras tanto, la sierra seguirá siendo “restaurada” y “reforestada” al ritmo de 100 camiones por hora.
Cuéntenlos.
Eduardo Sáez Maldonado Plataforma en Defensa de la Salud y la Sierra. |