Su floración ocurre entre los mes de abril y septiembre, siendo ésta muy abundante. Al inicio de la floración, se procede a la recolección de las flores, las cuales se deben secar en lugar aireado y sombrío a una temperatura no superior a los 37 º con el fin conservar al máximo sus propiedades como planta medicinal. Su olor es a miel y tiene un sabor muy agradable, y es aconsejable para su almacenaje los lugares libres de humedad o recipientes cerrados.
En medicina familiar se emplea para curar los catarros gastrointestinales, y las fuertes diarreas. Sirve también para los trastornos de las vías respiratorias superiores, las inflamaciones glandulares y los dolores reumáticos. Se toma en infusión, preparada con seis cucharaditas de flores cortadas, dejando hervir en agua y macerar durante diez minutos.
Gracias por su visita a la historia de las plantas. Y recuerde, nunca haga uso sin previa consulta de un especialista en Medicina Natural.
Les saluda atentamente.- Francisco Solano Ríos. |