La sociedad, aunque no le guste oirlo a los sres. Mendez (UGT) y Fernandez (CC.OO.), desde hace bastante tiempo, estan demandando un nuevo sindicalismo más corporativo, profesional, verdaderamente democrático e independiente. Que se dediquen por entero a defender los intereses de los trabajadores con métodos de protesta adecuados a las circunstancias y tiempo que vivimos. Que se financien con las cuotas de sus afiliados y no reciban ni dependan de subvenciones estatales. El que paga, manda y suele pasar factura....
Los funcionarios, con su postura de "no seguimiento" de la huelga, han demostrado no querer seguirle el juego a los sindicatos ni saber nada de sus maniobras y estrategias. Dicen que las comparaciones son odiosas pero lo cierto es que ni Nicolas Redondo (UGT), ni Marcelino Camacho (CC.OO.) nada tienen que ver con sus homónimos actuales Mendez y Fernandez. Cabria preguntarse cual habría sido la respuesta del Gobierno en caso de que la citada huelga hubiese resultado un éxito de participación. ¿Se atreveria entonces el Ejecutivo a afrontar la reforma laboral sin contar con el consenso de los agentes sociales?
El mutismo de los sindicatos mientras el paro ha crecido hasta las terrible cifra actual no lo pueden entender ni perdonar los millones de desempleados y sus familias, como tampoco toleran la utilización y el servilismo de las centrales sindicales por parte del Gobierno de Rodriguez Zapatero. Mendez y Fernandez han demostrado importarles muy poco la imagen del funcionario. Desde un primer momento la sociedad tenia perfectamente asumido que la mencionada huelga era una verdadera "pantomina sindical".
Como remate, nuevamente se criticó y con toda la razón la patética figura del "liberado sindical", tanto en la función pública como en la empresa privada. El trabajador los juzga como verdaderos parásitos sociales que pululan por el mundo laboral, amparados por el Estauto de los Trabajadores, obligando al empresario a abonarles el salario y cotización a la Seguridad Social. Su principal cometido pasa por incordiar a quien le paga el sueldo, que técnicamente recibe el nombre de "tareas sindicales". Estos comisarios sindicales, además no pueden ser despedidos y en caso de reducción de plantilla, serán los últimos en abandonar la empresa. Es como lograr la cuadratura del circulo: máximo beneficio con el mínimo esfuerzo.
Con respecto a la amenaza por parte de los sindicatos de una huelga general que todavia no han convocado, da la sensación que Zapatero ya tiene perfectamente decidida la aprobación por decreto de la reforma laboral el proximo 22 de junio. contando incluso con el apoyo del PP y que los sres. Mendez y Fernandez hagan lo que les de la gana. Otro merecido mazazo a se equivocada política sindical.
Atentamente. Jose-Tomás Cruz Varela
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