El marcado laboral es mucho más complejo para poder ser modificado mediante un simple Decreto-Ley. A nivel de costes laborales, solo en tres partidas se podrian realizar reducciones: salarios, cotizaciones a la Seguridad Social por parte de los empresarios, e indemnizaciones por despido a lo que se oponen radicalmente los sindicatos, negándose igualmente a una modificación sustancial en lo concerniente a la negociación de los Convenios Colectivos de ámbito sectorial (estatal) y provinciales, por entender que perderían participación y protagonismo entre los trabajadores.
En estos últimos seis años, los despilfarros gubernamentales han propiciado nuestro endeudamiento hasta las cejas. No tenemos dinero suficiente para pagar lo que debemos y los mercados internacionales desconfian de nuestra gestión económica. Los intereses de los préstamos nos ahogan y la sospecha de ser intervenidos como Grecia, ya revolotea en la mente de muchos ciudadanos.
Que la "reforma laboral" es necesaria nadie lo cuestiona. Cualquier empresarios tiene que tener muy claro su horizonte legal para emprender proyectos de inversión, capaces de producir más y mejor que generen puestos de trabajo, así como los riesgos que deberá asumir.
Gobernar por Decreto-Ley es el primer síntoma de inoperancia y desprestigio de cualquier lider político; tentación en la cual ya ha caido nuestro presidente Zapatero. La crisis, no reconocida y ocultada en su momento, comenzó siendo económica pero ahora tambien es política. Nuestro sistema de representación social es un desastre y ahora se pretende solucionarlo todo con otro "decretazo" sobre la susodicha "reforma laboral" y va a ser que no.
Lo más probable es llegar a la fecha tope sin acuerdo entre Gobierno, Sindicatos y Patronal para reformar el mercado laboral, con lo cual, las organizaciones sindicales, con el dinero de los contrubuyentes que les ha sido entregado por el PSOE en forma de subvenciones, organizaran su campaña para movilizar a los trabajadores a la Huelga General.
Las cañas se le han vuelto lanzas al adalid de la izquierda y el talante, teniendose que enfrentar ahora a su peor pesadilla: "la ruptura de la paz social" y a las consecuencias que de ello se puedan derivar....¡Tiempo al tiempo presidente!
Atentamente.
José-Tomas Cruz Varela
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