La red llega a España un mes antes del Día Mundial de los Océanos y de que comience una nueva ronda de negociaciones en Naciones Unidas sobre la protección de las profundidades marinas, para las que la pesca de arrastre de fondo es considerada la principal amenaza en todo el mundo.
En las profundidades de los océanos se elevan montañas submarinas de más de 1.000 metros de profundidad, que reciben el nombre de montes submarinos y, lejos de lo que se pensaba antiguamente, son auténticos oasis de vida. De ellos surgen corrientes ricas en nutrientes que alimentan a diferentes y extraordinarios ecosistemas y albergan cientos de especies, muchas de las cuales son desconocidas para la ciencia.
Sin embargo la pesca de arrastre ha llegado a las profundidades marinas antes que los científicos. Esta actividad pesquera carece de controles efectivos y de una gestión que garantice la supervivencia de los recursos, lo que esta provocando la destrucción acelerada de estos ecosistemas. Realizan este tipo de pesca unos 200 barcos pertenecientes a 11 países y supone el 0,5% de las capturas mundiales. La mayor flota es la española, responsable del 40% de las capturas en 2001. "Hace dos años ya que la Asamblea General de Naciones Unidas demandó medidas urgentes para proteger las profundidades marinas de la destrucción causada por las prácticas pesqueras insostenibles. Lo cierto es que no ha habido prácticamente avances y que una moratoria sobre este tipo de pesca en las zonas profundas de los océanos es urgente", declaró Sebastián Losada, responsable de la campaña de océanos de Greenpeace.
Este mismo año, los científicos del Consejo Internacional para la Exploración del Mar (CIEM) afirmaron que la mayoría de las especies de peces de aguas profundas están siendo capturados por encima de los límites biológicos de seguridad y recomendaron que las pesquerías de aguas profundas que existen en la actualidad sufran recortes significativos así como que no se permitan nuevas pesquerías de aguas profundas hasta que no hayan mostrado que son sostenibles. El CIEM recomendó por ejemplo el cierre de las pesquerías de tiburones de profundidad, que están siendo esquilmadas por la flota arrastrera.
"Necesitamos un cambio radical frente a la actual ausencia de regulaciones que ha conducido a la casi desaparición de algunas especies y que ha sido incapaz de prevenir la destrucción de hábitats sensibles, tales como corales de agua fría. Los países europeos, entre ellos España, tienen que pasar de las palabras a la acción y empezar a tomarse en serio la protección de estos ecosistemas", declaró Sebastián Losada, responsable de océanos de Greenpeace. |