|
Sobre la Iglesia, el celibato y la castidad | | Jesus Gonzalez Pastor. 19.04.10 | | Sr. Suárez Bueno. He leído su artículo con la atención de un católico, que lo soy, y me gustaría hacerle un par de comentarios. El primero es que la Iglesia, como toda organización formada por seres humanos, tiene sus mismas imperfecciones y como en botica, hay de todo: cosas buenas y malas. Me da la impresión que usted se ha fijado en aquellas cosas malas que se han hecho por parte de la misma obviando las cosas (que me reconocerá usted que las tiene) buenas. | Pero lo que más me ha sorprendido de su artículo y lo que me ha animado a escribir estas líneas, es que usted comienza diciendo que a algunos (supongo que miembros de la Iglesia) “se les ha olvidado el significado de celibato” cuando, de lo que escribe se desprende, parece que tampoco conozca usted su significado. Una persona es célibe si ES SOLTERA; simple y llanamente. Un señor, o señora, puede ser perfectamente célibe y promíscuo. Los sacerdotes que han abusado de esos menores eran, y en muchos casos siguen siendo, célibes ya que, para dejar de serlo, HAN DE CASARSE, independientemente de las perversiones que hayan practicado con los menores o con quien sea. Otra cosa es que sean unos pervertidos y unos delincuentes repugnantes por esas acciones. Entiendo que a lo que usted se refería es a LA CASTIDAD (virtud de quien se abstiene de todo goce carnal), voto que, evidentemente, esta gentuza no ha cumplido. |
|
| | <-Volver |
|
|