Desconfianza. Esa es la palabra que podría resumir el sentir de los españoles con actuales dirigentes. Y esta desconfianza genera en la sociedad grandes dudas sobre el modelo de Estado que unos cuantos decidieron para España, en una oficina, en la mal llamada “transición española”, allá por el final de los 60, principio de los 70. Un modelo surgido desde el poder para el propio poder. Un sistema que garantiza, por encima de todo, la permanencia del poder en manos de los poderosos. Un engaño que llamaron democracia.
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Existen pruebas más que evidentes de la ineficacia de este sistema partitocrático-parlamentario, y a los hechos me remito. Los políticos, funcionarios de partido, dedican su tiempo y esfuerzo a temas que los únicos beneficiados, estrictamente hablando, son ellos; pues el germen de todo partido político es ganar las elecciones. ¿Por encima de eso? Absolutamente nada. Para ello usan las herramientas más excepcionales, con frecuencia rozando la barrera de la ética, que más les beneficien en su cometido. Vivimos, pues, en una verdadera batalla campal donde los protagonistas vuelven a ser los poderosos, y las víctimas el pueblo. Un pueblo privado de su libertad política, incapaz de elegir a su gobierno (se eligen partidos); un pueblo que sufre los excesos de un sistema totalmente obsoleto.
Y, aunque no lo creamos, es el actual sistema el responsable directo de muchos de los problemas que padecemos: corrupción, mala gestión económica, penoso sistema educativo, conflictos eternos entre un bando y otro sin posibilidad de llevar a acuerdos por el interés general… etc. Es por eso que cada vez son más los ciudadanos que deciden reunirse para intentar cambiar, de alguna forma, el entorno en el que viven. Hacerlo más justo, más igualitario, más moderno, adaptado a las exigencias de nuestro tiempo; capaz de dar soluciones reales a los problemas que van surgiendo.
Es el caso de ELECTORES Partido por la democracia participativa. Estrictamente, no hay democracia sin participación, y es algo que se está perdiendo cada vez más, como digo, por el descontento, la desconfianza, de los representados hacia sus representantes. ELECTORES somos eso, electores, votantes de nuestro sistema que hemos decidido aportar nuestro granito de arena a esta “revolución social” que empezaremos a vivir en breve. Para ello formamos un partido instrumental, con el único objetivo de hacer posible los cambios de esta revolución pacífica. No hay que andar muy loco para preverlo, la historia se repite. Y ahora nos toca ser los protagonistas.
Javier Almansa Sicilia www.politicaeficiente.blogspot.com |