El pueblo llano, sobre todo el andaluz, con su particular visión de la vida, expresa sus sentimientos, aun los más tristes, cantando. Y a cada ocasión que tiene de manifestar su estado de ánimo, lo hace de forma espontánea con cantes que reflejan la situación que está viviendo en ese momento, ya sea alegre o de dolor. Pero, acostumbrado al sufrimiento antes que al gozo y la alegría, siempre le ha cantado más a las penas, al dolor, a los desengaños y miserias de esa vida que nunca le fue fácil. Así, llegado el Carnaval, estas fiestas paganas fueron motivo para expresar sus críticas y quejas, burlas y hasta peticiones, disfrazadas con la jocosidad de las coplillas interpretadas por murgas y chirigotas. Y lo mismo que la canta a la Semana Santa con el dolor patético y lacerante de la saeta, celebrando la Pasión con un profundo y silencioso recogimiento, a la Navidad le canta de forma alegre y ruidosa, aunque no por eso con menos devoción y respeto. Y desde muchos días antes de que nazca el Niño, y alrededor del Portal, ya se empieza a celebrar la esperada natalidad cantando en familia o en reuniones entre amigos y vecinos. Al pueblo, como vemos, cada fiesta le inspira un cante y guarda un cante para cada fiesta. Pero entre todas estas fiestas y celebraciones, sean de origen pagano o religioso, el villancico es uno de los cantes que más se prodigan en las músicas y canciones populares, ya que son cantados por artistas de todo tipo y género musical, que las incluyen en su repertorio y grabaciones. El cante flamenco, sangre y raíz del pueblo, no podía sustraerse a participar en manifestaciones religiosas como son la Semana Santa y la Navidad, provenientes del pueblo mismo. Pero así como la temática de las letras saeteras reflejan la traición e ignominia infringidas a Jesús, de la tortura y sufrimiento de su crucifixión y muerte, o el infinito dolor de su Madre, la Santísima Virgen, las coplas del villancico son una explosión de alegría inmensa, de esperanza infinita, basadas siempre en la Navidad y en cuantos personajes y circunstancias rodearon el nacimiento de Cristo: el propio Niño Dios, la Virgen y San José, los Reyes Magos, los pastores, así como los lugares señalados por la historia como teatro de los diferentes sucesos. Parece que fue El Gloria quien, aplicándole el compás de bulerías a un villancico popular, inició la costumbre de cantar temas flamencos en Navidad. Y popularizó tanto su villancico por este estilo que a ello le debe su nombre artístico de El Gloria. Si fue el primero o no, la verdad es que el villancico tiene hoy carta de identidad en el cante flamenco. Es raro el cantaor que no le cante a la Navidad, y que no haya incluido algún tema en su discografía: Manuel Torre, Pepe Pinto, Juan Valderrama, Pepe Marchena, Lola Flores, Bernardo el los Lobitos, Canalejas de Puerto Real, la Niña de los Peines, Fosforito, y un largo etc., han puesto su voz y su arte en uno de los cantes más populares en Andalucía: el villancico.
CANTES DE NAVIDAD FERVOR FLAMENCO
Llegada la gloriosa Navidad, con la celebración del Nacimiento nos abrimos a un noble sentimiento de paz, de amor y de felicidad.
Se enciende de fervor la humanidad, y el Niño Dios la llena con su aliento; el hombre, ante lo grande del momento, se rinde a Su Divina Majestad.
Repitiendo su viejo ritual coloca las figuras del Portal creando la más bella alegoría. Y entona un villancico de esperanza para que el mundo cante la loanza del Niño, de José y de María
Paco Acosta Roldán |