No sé si los seres humanos trazan sus destinos o no, pero la mayoría de las veces los destinos de cada uno van marcados por quienes nos gobiernan y hacen de nuestro país un lugar próspero o una ruina. Esto es lo que le viene pasando aArgentina desde hace mucho tiempo. Recuerdo cuando llegamos a España, hace ya 33 años. Vinimos por la gran añoranza rondeña de mi madre, el encanto que le produjo un anterior viaje a mi padre y por un futuro mejor para mi, cuando ya aquel país empezaba a mostrar un alto nivel derobos, maleantes y policías sin escrúpulos Precisamente un robo cometido en nuestra casa fue lo que decidió a mis padres dar el paso final de cruzar el Charco, con la esperanza de un nuevo futuro y la tristeza de un lindo pasado. |
Tengo que decir que a pesar de los años quiero mucho al país donde nací, donde mis padres se conocieron y donde vivimos unos años que recuerdo con todo el cariño del mundo, pues mi infancia fue hermosa.
Quien no conozca aquel país no sabe la riqueza cultural que posee, lo próspero que aún sigue siendo a pesar de sus gobernantes y el léxico tan amplio que se maneja. Buenos Aires es una capital grande, majestuosa y deslumbrante, que refleja una arquitectura entre lo parisino, lo italiano y lo español. Muchas de sus construcciones recuerdan las casa suizas con techos de madera y ventanas saliendo de amplios techos inclinados con teja plana. Otras, más sencillas van impregnadas de detalles según la procedencia italiana o española de sus dueños. Allí se mezclan las razas porque al haber sido un país tan rico recibió durante muchísimos años emigrantes de varios países europeos, gentes que se han integrado perfectamente con sus costumbres en el amplio país sin encontrarse nunca desplazados, discriminados ni infravalorados por el hecho de ser emigrantes.
Fue un país próspero que tendió su mano a otros que pasaban por entonces malos momentos, allí encontraron una salida mis abuelos como otros tantos abuelos de otras tantas familias, allí se establecieron y trabajaron en las mismas condiciones que los demás. Nunca los llamaron de forma despectiva aunque les decían “gallegos”, ya que el término se hizo popular porque existían censados más gallegos en Argentina que en Galicia.
Ahora la historia se ha dado la vuelta por culpa de unos políticos nefastos y sin escrúpulos que han llevado al país, a mi país, a la ruina. Yo siempre digo, que ha habido tres clases de emigrantes argentinos y las tres empiezan por P, los primeros como mi familia nos vinimos por el Peligro que existía, luego fue la emigración Política y ahora por la Pobreza. Pobreza en la que han dejado a millones de personas que sin haber sido pobres sino gente de clase media trabajadora, los han dejado en la miseria hasta el punto de tener que emigrar a un país nuevo pero con una edad en la que cuesta mucho remontar, no por falta de ganas y voluntad sino porque una vida entera en un lugar no se puede olvidar de la noche a la mañana. Atrás quedan familia, amigos, costumbres, una lengua que se entiende pero que habla distinto y una pena muy grande de tener que irse porque no queda otra, o te vas o te mueres.
Quien no ha emigrado, esto no lo puede entender. No entiende como se sienten unos abuelos separados de sus hijos y sus nietos que tienen que emigrar porque después de toda una vida trabajando, se encuentran con una pensión de 170 euros, malviviendo en otro país porque el suyo lo ha obligado a ello. Y vienen a España donde tienen una querencia, porque este país es hermano y existen muchos vínculos con él.
Pero, a veces, no se comprende cuanto daño hacen frases como esta “Los Sudacas que nos vienen a quitar el trabajo”, o “que se busquen la vida en su tierra”. Y lo dice gente que tiene familia repartida en otras partes, porque el español también tuvo que irse buscando un futuro para sus hijos y un medio de vida para su familia, con una maleta de cartón y la ropa de campo, pasando penurias en países donde se les daba el peor empleo y sin comprender el idioma, donde tenían que rodearse de otros españoles para poder desenvolverse entre unos y otros.
Es curioso ahora la gente de aquellos países europeos se recibe con las manos abiertas y hasta se pone en sus idiomas toda suerte de carteles e indicativos para que no tengan problemas y a la emigración sudamericana a veces se la observa con desconfianza y desprecio.
No hay cosa más cruel que el olvido. Yo no olvido y procuro acordarme todos los días de los malditos que han ido hundiendo mi país y deseo que algún día paguen por lo que le están haciendo a mi gente y al Gran Pueblo Argentino SALUD!!! |