Cuando un niño de tan sólo 11 años que apenas puede abarcar con los brazos la guitarra que toca, sale a un escenario acompañando a artistas consagrados del cante y baile, estamos hablando de un artista en ciernes, pero con madera para llegar muy lejos. Quien apostara por él no se equivocó: Antonio Soto es hoy un guitarrista al que, no obstante haber conseguido colocarse entre los mejores, le esperan aún, gracias a su juventud, días de gloria en el flamenco. Posee una gran sensibilidad artística, pues no en vano por sus venas corre sangre gitana, tan pródiga en dar artistas excepcionales en el flamenco.
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Nacido en Barcelona, inicia sus estudios de guitarra primero en la misma Barcelona y luego en Madrid; a los 18 años se instala con sus padres en Málaga, a la que lo vinculan sus raíces malagueñas, raíces de solera antigua y flamenca, con nombres que han tenido y tienen mucho peso en el amplio palmarés de artistas malagueños: la Pirula, el Tiriri, la Cañeta o el guitarrista Paco Aguilera, son algunos de los nombres directamente ligados a su sangre por el lado paterno. Por su madre, nieto de un gran músico, Manuel Arjona que, como tantas veces ocurre en este mundo del artisteo, no se le reconoció los muchos méritos que tenía. Isabel Soto, hermana de Antonio, también hace honor a la misma raíz: Tres años actuando en los mejores tablaos flamencos de Madrid, la han llevado a recorrer medio mundo con el Ballet Nacional, en el que ha trabajado con Antonio Gades entre otros muchos e importantes coreógrafos. Concertista de guitarra además de acompañante muy requerido para el cante y el baile, Antonio Soto tiene en su poder varios premios importantísimos de guitarra: en 1992 ganó el Concurso de Guitarra Torre del Cante, de Alhaurín de la Torre, en Málaga; el 2001, el Premio Nacional de Guitarra en el Gran Teatro de Córdoba, y en 2002 el Bordón Minero, primer premio en el XLII Festival del Cante de las Minas en La Unión, Murcia. Rafael Farina, Agujetas, Rancapinos, Curro Malena, Vicente Soto, Niña de la Puebla, Remedios Amaya, La Cañeta..., son algunos de los artistas que han querido y quieren ser acompañados por la flamenquísima guitarra de Antonio Soto, con los que siempre entabla ese diálogo imprescindible entre guitarra y cantaor, hasta encontrar la dimensión exacta para que éste se sienta a gusto cantando. Desde 1997 Antonio Soto acompaña en el toque a uno de los cantaores de flamenco de más talla artística de todos los tiempos: Antonio Fernández Díaz, Fosforito, un cantaor que siempre se ha hecho acompañar por los mejores guitarristas. La elección del maestro de Puente Genil no deja lugar a dudas sobre la calidad de Antonio Soto como acompañante. Ha intervenido en varios programas de TV: La Venta del Duende, Puerta del Cante o Puro y Jondo, este último con Fosforito. Inquieto en la búsqueda de nuevas experiencias artísticas, Antonio Soto monta junto a su esposa, la bailaora Gema Garcés su propio espectáculo, Jábega, brillante cuadro flamenco que dirige ésta última, y con el que desde hace años, además de trabajar en toda España, han actuado en París, Londres, Varsovia, Frankfurt, Nuremberg y otras muchas capitales europeas cosechando el éxito internacional que su buen quehacer flamenco merece. En las composiciones que aparecen en el C:D. “Pa`er teto”, recientemente grabado, se pone de manifiesto toda la enjundia flamenca de este joven maestro de la guitarra.
ANTONIO SOTO SANGRE FLAMENCA
Sembradura en sazón, fruto maduro; espiga juvenil de hermosos granos que aseguró con éxitos tempranos espléndida cosecha a su futuro.
Su toque es magistral, valor seguro; de la guitarra arranca con sus manos la jondura ancestral de los gitanos mezclada con el clásico más puro.
Las seguiriyas, martinetes, tientos, taranta o soleá, son los lamentos de un corazón que siente por derecho.
Y alegrías, romeras, bulerías, cantiña y mirabrás, las fantasías con que expande su generoso pecho.
Paco Acosta |