He notado últimamente que la gente está harta de que le mientan, de que le oculten la verdad. Los políticos deben transmitir la imagen más positiva a los ciudadanos. Tienen que cuidar el mensaje: qué es lo que dice, cómo y cuándo lo dice. Y, deben cuidar la estrategia. Un político no puede ser un pistolero del oeste que piensa que puede hacer lo que le da la gana, sino que debe tener una estrategia que le permita llegar adonde quiere. Debe ser un profesional. Me parece sumamente importante profesionalizar la política porque finalmente esta es una carrera que te permite estar al servicio de los ciudadanos.
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No saben escuchar. La política es muy visceral, y muchas veces los políticos parecen ciegos cuando de defender sus proyectos (o sus mentiras…) se trata. Caen en la soberbia. No escuchan a sus adversarios, porque algo de verdad tendrá. Y lo que es más grave, no escuchan a los vecinos. Ellos deben recordar que la política es juntar voluntades. Ponernos de acuerdo entre todos, ciudadanos y políticos, para ir en una misma dirección y poder gobernarnos. Obviamente no estoy diciendo que el político debe abandonar sus ideales, pero sí debe ser receptivo, para así poder hallar el modo de coincidir con los ciudadanos.
Un político, además de ser un profesional, debe gobernar con ideales nobles por el beneficio de la ciudadanía. Para hacer eso tiene que llegar al poder y muchas veces para lograrlo debe saber administrar la verdad y ser transparen-te. Por eso es que siempre he sostenido que el bien contra el mal siempre ga-na, siempre y cuando el bien no sea inocente. El político que quiere llegar al poder y hacer cosas nobles debe ser inteligente y aplicar todas las herramien-tas que le permitan ganar a sus adversarios. No debe mentir, pero tampoco debe asustar a la ciudadanía. De lo contrario se quedará sólo. ¿Siempre gana la verdad? Es una buena pregunta. Esto es lo que nos causa muchos conflictos en las relaciones humanas es no respetar las diferencias entre razas, religiones, culturas, clases socioeconómicas y la política; por eso veo el panorama muy oscuro.
Luis Sandino Dabán |