- Las principales vías de relación e interactuación entre ayuntamiento y barrios, deben ser las asociaciones vecinales, culturales, deportivas, comercios o empresas, juveniles o de otra índole, que conlleve la mayor representatividad de ciudadanos de cada barrio o zona industrial y comercial. - Estos representantes asociativos tendrán, entre otras responsabilidades, la potestad de gestionar con el representante, concejal o técnico municipal, las necesidades que éstos hayan planteado, proyectos planificados con anterioridad y acordados en documento oficial entre todas las partes en el periodo de redacción de presupuestos municipales. - Las agrupaciones vecinales, mediante sus asambleas, tendrán la potestad de decidir, qué elementos son los más convenientes o prioritarios para su comunidad, como los relacionados con el saneamiento, instalaciones deportivas, cultura, medioambiente, talleres, viales, etc. evitando de esta manera el electoralismo que rodea algunas actuaciones o la instalación de elementos ajenos a las prioridades de la comunidad. - Se deberán establecer reuniones entre ambas partes con una periodicidad máxima de 60 días, donde se hará un seguimiento de todas las inversiones en obras, instalaciones, equipamientos, etc. - Para la consecución de esta operativa, será necesario la creación de una concejalía exclusiva, o reorganización de las existentes (¿grandes obras?), para estos asuntos, donde sus técnicos harán las funciones de enlaces y gestores de los recursos con representatividad legal. - Con el objetivo de buscar una mayor transparencia, agilidad y optimización de recursos, las representaciones sociales y vecinales tendrán la potestad de presentar, con independencia de las actuaciones de la concejalía o funcionario de turno, y para los proyectos anteriormente planificados y que les competan por zona, diferentes propuestas económicas en base a las necesidades de éstos y a los recursos asignados. - La colaboración entre ambas partes deberá ser fluida y leal, de igual a igual, donde la prioridad será la consecución de los objetivos anteriormente planteados en los presupuestos anuales de inversión. - Dos veces al año se deberán celebrar asambleas donde participen los representantes de las diferentes agrupaciones vecinales y sociales con la concejalía competente, en la que se deberán establecer las bases para el desarrollo integral de los equipamientos generales del municipio, participando en las decisiones sobre asuntos medioambientales, sociales, culturales, educativos, transportes, turismo, innovación, etc. - Estás asambleas valorarán y decidirán sobre la ejecución de grandes actuaciones en el municipio que vayan en la dirección de mejorar en el futuro al conjunto de la población, así como la participación en las decisiones a tomar en todo lo relacionado con convenios o desarrollos urbanístico, priorizando las necesidades y calidad de vida de los residentes. - Las consultas populares, para cuando fueran necesarias por la envergadura de las decisiones a tomar, deben ser herramientas de uso habitual aprovechando todos los medios disponibles y la operatividad de las agrupaciones vecinales. Este sistema, por ejemplo, garantiza la transparencia en todas las operaciones de inversiones necesarias a realizar por parte de la corporación, evitando las contrataciones de obras a dedo de cualquier cuantía, además de impedir posibles enriquecimientos ilícitos de algunos, y por supuesto evitar las famosas comisiones o regalos que tan de moda están últimamente. Este sistema optimiza los recursos disponibles aprovechando al máximo el presupuesto, evitando fugas indeseables por la mala o negligente gestión. Por supuesto que la máxima participación o implicación de los ciudadanos es vital para la consecución de estos objetivos.
Rafa Calasanz Comunicación UPyD (Alhaurin de la Torre) cel.alhaurindelatorre@upyd.es http://upydalhaurintorre.blogspot.com/ |