No pensaba volver a escribir sobre este tema, fundamentalmente por las circunstancias familiares que padezco, las mismas circunstancias que han llevado a que esta trabajadora temporal del Ayto. de Alhaurin de la Torre, no recurriera la sentencia. Los que conocen a mi familia saben de que hablo, y con eso me basta. |
Si el proceso hubiera seguido su cauce correcto, y esta trabajadora hubiera sido asesorada, e informada sobre lo que podía y debía hacer, en la misma medida que lo fue, el inocente condenado, le aseguro, que ahora no estaría respondiéndole a usted, evidentemente porque la resolución judicial hubiera sido bien distinta.
Pero ha de saber usted, que no todos tenemos estudios, ni sabemos de leyes, y si a eso le añade un poco de buena fe, y confianza en quien en apariencia te tiende una mano (ahora sabemos con que intención), todos estos ingredientes dan como resultado, lo que usted ve: un inocente condenado, y lo que veo yo: una madre de 57 años, avergonzada de quedar como una mentirosa.
No obstante comprendo su modo de hacer y su postura, pero entienda también usted la mía y reconozca que a veces las cosas no son lo que parece, y no sería la primera vez que la justicia se equivoca, ni la última desde luego. Creo que si conociera la otra parte de la historia, quizás no hubiera utilizado esa antítesis como título. |