Todos hemos sido niños, muchos hemos vivido de pequeños ésta popular fiesta de la Candelaria y hemos ido hasta nuestra parroquia de la mano de nuestras abuelas para llevar la rosquilla al altar de la virgen. Muchos guardamos muy buenos recuerdos en nuestro pueblo...y de nuestras abuelas que tanto sufren por nosotros. Es por ello, por lo que realmente merece la pena mantener nuestras tradiciones como pueblo que somos, porque somos un pueblo de casas blancas, somos un pueblo andaluz, NUNCA LO OLVIDEMOS, y como buen pueblo tenemos nuestras propias tradiciones, nuestra semana santa que ya se acerca, nuestros patrones, nuestra feria, nuestros festivales como la torre del cante, tenemos nuestros platos típicos del que ya escribiré otro dia, tenemos todos los requisitos que debe reunir un pueblo, porque Alhaurín de la Torre sigue siendo un pueblo a pesar de que muchos quieran llamarle ciudad aeroportuaria, yo sigo viendo Alhaurín como un pueblo y a quien no le guste pues enorabuena.
A mi me gusta Alhaurín porque me he ''criao'' aquí desde pequeño, porque he vivido muy buenos momentos en sus calles y en su plaza de San Sebastián, me gusta Alhaurín porque la gente es maravillosa, porque es un pueblo acogedor, me gusta porque lo he visto crecer cada día al compás que he ido creciendo yo, me encanta mi pueblo aunque hubiera necios que me critiquen, me gusta Alhaurín porque es mi pueblo, y no soy cateto, SOY ALHAURINO.
A veces es una pena que haya cierta gente en el pueblo que enturbie la convivencia normal de cada dia porque la mayoria, la inmensa mayoria de los alhaurinos son personas fabulosas, sean de la ideologia que sean, de la cofradia que sean, sean jóvenes o menos jóvenes, Alhaurín es maravilloso aunque si no fuera por 2 o 3 ovejas negras seria más maravilloso todavía. Ahora viene una época muy bonita, la cuaresma y la semana santa. Ya tenemos cenas y pregones de nuestras cofradias, éste sábado Pollinica inicia el periodo presemana santa con su II cena de hermandad, muy pronto tambien lo harán verdes y moraos, posteriormente tendremos el Santo Vía Crucis de Nuestro Padre Jesus Nazareno Del Paso por los callejones del barrio viejo, y así hasta llegar a nuestro Domingo de Ramos para iniciar así nuestra semana mayor, la Semana Santa. Ya empieza a oler a incienso, muy pronto familias nativas del pueblo comenzarán a elaborar ese arroz con castañas tan típico de aquí y nuestras torrijas de vigilia, y así año tras año para no perder nuestras tradiciones que de una forma u otra nos hace ser conocidos e identificados, porque un pueblo no es identificado por un alcalde ni un partido político, un pueblo es identificado por sus costumbres y tradiciones, y éste pueblo es patrimonio de todos, cuidémoslo.
Por otra parte no debemos confundir ni mezclar tradición con xenofobia ni otras fobias habituales, pues mantener y cuidar una tradición no significa despreciar a otras que vengan de fuera, pues un pueblo se hace con lo de dentro y con lo de fuera, siempre que lo de fuera sirva para enriquecer nuestra variedad cultural y nuestro patrimonio cultural, eso sí, cuidando primero lo que ya tenemos y favoreciendo antes a lo que estaba de antes, a nuestros comercios, etc, etc, y aquí a veces pecamos de lo contrario desgraciadamente por culpa de los votos y de los políticos. Está muy bien que venga un señor de otra ciudad e intente implantar aquí una costumbre de su tierra pero no perdamos ahora las nuestras ni desplacemos lo que ya tenemos, pues las raízes son las raízes, y las raízes de un árbol son intocables porque al tocarlas puede caerse el árbol. Hay una letra de un fandango que dice: ''Allá en lo más hondo busco la raíz, porque seguro, bien seguro estoy de que vengo de allí''. Tradición, respeto y progreso, esa es la clave para poder llevar a cabo las tradiciones de un pueblo y alternarlas tambien con otras entrantes.
En fín, para terminar adjunto una foto de la virgen de la Candelaria, para los de dentro y tambien para los de fuera, para quien sea creyente y tambien para quien no sea creyente, porque seamos o no seamos creyentes si debemos de creer en nuestro pueblo, en la cultura y en las tradiciones que son la verdadera riqueza de toda una civilización. |