Dos finales alternativos: sale el juez y dice que es ilegal y se tiene que desmontar el chiringuito. Los sindicatos y el alcalde, salen diciendo que el paro ha aumentado en el pueblo por culpa de la oposición. Moraleja: el culpable no es el que comete el delito, si no el que lo denuncia. Las victimas no son las victimas del delito, si no los culpables condenados por cometerlo.
El otro final, es que una vez han conseguido matar a todo el pueblo, ya no tienen a quien matar y se van todos al paro. El alcalde echa la culpa a la oposición de que se hayan quedado sin trabajo, porque al estar muertos, no pueden ser asesinados. Moraleja: el que calla otorga.
Nunca, nunca el fin justifica los medios. Nunca que cree cierto beneficio (dudoso) puede justificar que se cometa un delito. La función de la oposición es ser vigilante del escrupuloso cumplimiento de la ley por parte del gobierno, en este caso del alcalde. Y para eso son los partidos políticos los responsables de escribir la leyes (via Parlamentaría) y responsables de dar ejemplo a la gente, cumpliendola a rajatabla. |