A poco de reanudar la marcha y sin darnos cuenta, ya divisábamos esa mancha de cal a la falda de las peñas que se llama Grazalema, y un poco más arriba empezamos nuestra caminata.
Como nos habian anunciado, la marcha se inicia con una fuerte pendiente, pero la imagen de las nubes trepando por los valles y la impresionante mole de la Sierra de las Nieves al fondo nos distraía de nuestro esfuerzo, y al poco llegamos al puerto que da fin al ascenso. Desde allí nuestro fiel guia Miguel Angel nos explica curiosidades botanicas, geológicas y admiramos el espléndido paisaje que se muestra a nuestra vista con los pueblos blancos de las sierras de Cádiz repartidos por el horizonte.
A partir de aquí, la vereda llanea o baja. Siempre por la cara Norte de la Sierra del Pinar. A nuestra izquierda quedan los picachos que dan lugar a la máxima altura de la Provincia de Cádiz, el pico llamado El Torreón.
En seguida empieza el bosque de pinsapos, joya de la botanica andaluza. Son ejemplares grandes en su mayoría y muchos de ellos, tumbados por el viento, se cruzan en nuestro camino como si quisieran impedir que nos adentramos en sus dominios.
Casi sin darnos cuenta llegamos a una llanada cubierta de yerba y salpicada de encinas que es el sitio perfecto para comer y tomar un poco el sol de este Enero que apenas calienta. Repuestas las fuerzas seguimos por una pista que no para de bajar y tras pasar por el nacimiento del rio Majaceite, llegamos al museo del Agua, ya en el pueblo de Benamahoma. En principio la marcha debería terminar en El Bosque, pero es hora de tomar un cafelito y tampoco es plan de machacarse, que la vida hay que disfrutarla, no sufrirla; por lo tanto los organizadores deciden que hemos llegado al final, y aquí nos quedamos.
Marchas como esta son las que nos hacen comprender lo maravilloso del entorno en que vivimos y lo cerca que tenemos paisajes y lugares que otros solo disfrutan despues de muchas horas de avión. Sigamos conociendo nuestra Andalucía.
Francisco Gutiérrez de los Santos Club Sendaverde |