Ya lo decía en mi último escrito “Historias de año nuevo”, que debemos tener confianza en el año que ahora comienza aunque existan agoreros con la misma cantinela de siempre que nos intentarán hurtar nuestro esperanzador futuro, y como también dije, felicitarnos porque gracias al tremendo esfuerzo de tres instituciones (Junta de Andalucía, Ayuntamiento y Fundación de las Canteras), a pesar de sus limitados presupuestos y medios, van a crear 15 puestos de trabajo de alta calidad a costa de la salud de algunos cargos públicos que se han dejado el pellejo en tan noble causa. Con ello intentan contrarrestar la actitud de esos desalmados empresarios locales que han despedido a base de “eres” a cientos de trabajadores de nuestro pueblo para engordar aún más sus beneficios, sin importarles ni valorar en absoluto el esfuerzo que nuestro Ayuntamiento ha realizado para mejorar sus ya de por si envidiables negocios a base de rápidas y eficaces obras de infraestructuras en el entorno de éstos.
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Incluso debemos dar las gracias a Dios, a los solsticios, y a la Fundación, con su gerente al frente, que ha conseguido dominar a la madre naturaleza para proteger a los alhaurinos de las amenazas a las que estábamos expuestos sin remisión ante los violentos envites del temporal. Se me eriza el vello solo pensar lo que tuvo que ser esa batalla librada por las escavadoras en el camino que sube a las canteras, perdón a la sierra, donadas por la noble fundación, con su gerente al mando luchando contra los elementos para que la imparable restauración vegetativa de la sierra, esquilmada por las voraces cabras, no se pare, llevándose a cabo por los honorables canteros con un objetivo fijado, que no es otro que detener el cambio climático en ciernes.
En Brasil, ante la deforestación creciente del Amazonas y según su ministerio de medioambiente, están pensando en contar con los servicios de la Fundación Medioambiental de las Canteras de Alhaurín de la Torre tras conocer su exitosa trayectoria, para luchar contra ese grave problema provocado por desalmados indígenas que han esquilmado miles de hectáreas con el único fin de engordar sus ya desorbitados territorios. Su principal patrono, Sando, irá como punta de lanza hacia este nuevo empeño para intentar detener el desastre, como empresa ejemplar, honrada y noble, que sabrá como nadie parar el atentado ecológico provocado por esos salvajes que están haciendo del pulmón del planeta su cortijo particular. Solo tienen una duda, y es si las palmeras del habitual proveedor se aclimatarán a ese tipo de clima. Ya lo decía yo, debemos congratularnos.
Rafa Calasanz rafacalasanz@hotmail.com
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