El trabajo de una cofradía durante todo un año por procesionar a sus sagrados titulares en su día grande, se muestra cuando se abren las puertas del templo, y sus componentes salen en ordenado cortejo con sus tronos a cuestas sobre un manto de romero. Es el corolario donde se resumen tantos esfuerzos. Anoche, Viernes Santo, una tormenta acompañada de fuertes descargas eléctricas echó por tierra tanta labor. Los verdes, igual que hace dos años, no pudieron mostrar al pueblo su amor y devoción al Cristo de la Vera Cruz y a la Virgen de la Soledad. Las escenas en el interior de la iglesia fueron inenarrables: tristeza, lágrimas, y aflicción. Afuera en la plaza, el pueblo aguardaba bajo los paraguas y la lluvia el momento de ver salir por la puerta a las dos imágenes.
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Para un periodista observador imparcial de los acontecimientos, cuesta trabajo contar los momentos que allí se vivieron, porque van tan cargados de emociones, que no son fácilmente comprensibles para el resto de quienes no tuvieron la suerte de vivirlos. Dos son los momentos que se quedaron en mi retina como testigos de algo que debe perdurar en la historia de esta semana santa de 2006 para la cofradía de los verdes. La muestra de solidaridad y la grandeza de la banda de Cornetas y Tambores de los Moraos, que estoicamente bajo la lluvia tocaron con rabia y fuerza para el Cristo de los Verdes. Sonaron como nunca lo han hecho a lo largo de esta Semana Santa, de maravilla. La lluvia caía sobre sus uniformes mezclándose con las lágrimas de muchos de sus componentes. La desolación y el consuelo de Montse, la hermana Mayor de la cofradía, en ese abrazo a un hermano que llora desconsoladamente sobre su hombro. Me han hecho recordar esos versos de Machado:
La plaza tiene una torre la torre tiene un balcón el balcón tiene una dama la dama una blanca flor. Ha pasado un caballero -¿quién sabe por qué pasó?- y se ha llevado la plaza con su torre y su balcón con su balcón y su dama. Su dama y su blanca flor.
Mi mensaje de ánimo a los Verdes. Ni el diluvio universal podrá con la fe y devoción de esta cofradía.
Luis Bravo |